Miércoles, 25 Noviembre 2020

Tan sólo 30 vaquitas marinas quedan en el mundo. Organizaciones ambientalistas hacen un último llamado urgente al Gobierno Mexicano para intentar salvar a esta especie de lo que parece una inminente extinción.

La vaquita marina, también conocida como "el panda del océano", se encuentra en una situación crítica: el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA por sus siglas en inglés), reportó que en un año la población mundial de esta especie pasó de 60 individuos a tan sólo 30 individuos, despues de realizar un estudio acústico que permitió realizar un conteo del total de la población. La vaquita es uno de los cetáceos más pequeños del mundo, es endémico de aguas mexicanas en el alto golfo de California y no es nada fácil su avistamiento, ya que solo emerge a la superficie por algunos segundos para tomar aire.

VaquitasFoto tomada de www.sciencemag.org

La principal amenaza para la población de vaquitas es el uso de redes de pesca que son lanzadas al océano para atrapar totoabas, un gran pez del golfo de México comúnmente conocido como corvina blanca, que también se encuentra en peligro de extinción debido a la sobreexplotación por parte de los pescadores de la zona.

Este pez es altamente codiciado en China debido a su vejiga natatoria, muy apreciada en toda Asia, lo cual ha llevado a una ruta ilegal de comercio entre México y China, a través de Estados Unidos. El Gobierno Mexicano tomó acciones en el año 2015 en pro de la conservación de la vaquita y la totoaba, sin embargo los programas implementados como el apoyo económico a pescadores que dependían de estos recursos, no fue suficiente porque al parecer las mismas autoridades mexicanas estaban involucradas en el comercio ilegal del pez. 

Vaquitas WWFFoto tomada de wwf.panda.org

Ante la crítica situación, organizaciones como la WWF están haciendo un llamado urgente al Gobierno Mexicano para acabar con las pesquerías ilegales de la zona, comprometiendo en la lucha al Ministerio de Agricultura y Pesquerías, deteniendo la pesca de totoabas que sirve como fachada para el negocio ilegal, extendiendo indefinidamente la prohibición de pesca con redes y continuando con los esfuerzos de destruir las "redes fantasma" instaladas en la zona donde habita la vaquita. Como última medida, se exige un trabajo con la comunidad de pescadores para encontrar actividades económicas alternativas que les permitan obtener ingresos para su subsistencia. Otras organizaciones, están evaluando la posibilidad de capturar algunas vaquitas para criarlas en cautiverio y desarrollar un programa que aumente el número de individuos y lograr salvar la especie.

Fuentes: Science Magazine, WWF

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