Martes, 22 Octubre 2019

Parques lineales revelan escasa funcionalidad de los parques de barrio como hábitat de especies: son como para las personas vivir en un apartamento sin servicios.

Por Andrés Henao Álvarez

A 75 aleteos por segundo, dos tipos de colibrí de cola larga (Lesbia victoriae y Lesbia nuna) han sido vistos merodeando en el parque lineal El Virrey de Bogotá. Estos fugaces voladores emprenden a diario una verdadera proeza cuyo plan de vuelo alcanza 1,7 kilómetros de recorrido desde los Cerros Orientales hasta las entrañas de la ciudad, en la Autopista Norte.

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Flickr: Cedricmroczko

Pero ellos no son los únicos inquilinos episódicos que habitan este lugar, que junto con el Park Way son reconocidos como los parques lineales de Bogotá. El Virrey tiene 10 hectáreas con un promedio de 100 metros de ancho. Sin duda, un lugar de vida.

Los parques lineales son útiles para disminuir el riesgo
de inundaciones, al restringir la construcción de viviendas
en las zonas de inundaciones de los ríos

Es la casa de 71 especies de aves, como el búho orejudo; 100 tipos de insectos, entre ellos 3 especies de libélulas; 2 tipos de murciélagos que llegan a forrajear buscando el néctar en las floraciones del guayacán, y 1 culebra sabanera de 40 centímetros de largo, endémica de la cordillera Oriental, que a pesar de ser inofensiva no goza de buena reputación. La variedad de árboles y arbustos alcanza las 100 especies, cuyo principal representante es el Urapán, un árbol traído desde Asia y adoptado por los capitalinos hace 50 años. Según el Jardín Botánico de Bogotá, hay 41.055 individuos de este tipo sembrados en toda la ciudad.

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Desde el aire se aprecian las 10 hectáreas que albergan la biodiversidad en el parque lineal El Virrey. Allí habitan,
entre muchas especies, el búho orejudo (Asio stygius) y una especie de colirbrí (Lesbia victoriae), cuya presencia
indica el buen estado del ecosistema. / Foto: Google Earth

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Juan Caicedo es un ecólogo que lleva un año siguiendo el rastro de cada especie que que vive o se asoma momentáneamente por El Virrey, especialmente el colibrí. Comenta que falta reconocimiento de estas áreas como verdaderos hábitats: “Los parques de barrio son importantes, pero son cuadrados y eso dificulta que los animales más pequeños puedan superar esa fragmentación, como les pasa a las abejas, que no vuelan a más de 300 metros”, explica.

Para el experto, el diseño del arbolado en el país se debe replantear y propiciar una siembra diversificada: “Seleccionar especies variadas marca la diferencia en la cantidad vida. El crecimiento urbano debe tener en cuenta que también puede aportar; por ejemplo,los 125 edificios que tienen jardines privados en este sector podrían ayudar a la conservación de animales controlando el uso de pesticidas, que a la larga afectan toda la cadena alimenticia”, argumenta.

La vida que se activa en los parque lineales busca ser aumentada con varios proyectos de este tipo en Colombia. De hecho, cuatro ciudades tienen luz verde para su construcción, cuya función es generar corredores ecológicos divididos por procesos de urbanización.

En el Caribe colombiano, el río Sinú, afluente que atraviesa la ciudad de Montería, también tiene un parque lineal. La Ronda del Sinú, como fue bautizado en el 2000, es un tramo de 2 kilómetros de zona verde en la margen derecha del río sobre la emblemática avenida Primera (vía central de la ciudad).

Este espacio es el hábitat de iguanas, micos, ardillas, osos perezosos de tres dedos y alberga árboles como el roble y el laurel. Por muchos años, este afluente fue un foco de alerta por la constante erosión de sus riberas; no obstante, dos periodos de alcaldías pudieron ponerse de acuerdo para materializar la obra desde la calle 20 hasta la calle 35 de la capital. Así, Montería se ha convertido en un modelo de ciudad. No en vano, este año fue la sede del I Foro Global de Ciudades con Río, evento al que asistieron alcaldes de ciudades como Bilbao, en España; Oeiras, en Portugal, y Cuenca, en Ecuador.

 

Avanzan otras obras verdes

A los ya existentes se le sumarán obras como la de Pasto, donde sus habitantes priorizaron como proyecto de ciudad el parque lineal del río Pasto, que se convertirá en una obra que beneficiará a los habitantes de la capital de Nariño asentados en su cuenca. El plan compromete las próximas cuatro administraciones locales.

Otro caso es el de Medellín, donde hay siete proyectos de parques lineales de quebrada que buscan recuperar más de 100.000 metros cuadrados de zonas verdes. Pero una obra centra las miradas expectantes de los paisas: Parques del Río Medellín. Empezó a ejecutarse a mediados de este año y su primera etapa estaría lista a principios de 2016; la meta es consolidar un trayecto total de 23 kilómetros a orillas del rectificado río Medellín. Un plan que, según sus promotores, “busca devolverle la vida al río”.

Las iniciativas buscan solucionar los
problemas ambientales y sociales resultantes
de la ocupación desordenada del espacio urbano

A principios de julio, la Alcaldía de Medellín sumó 100.000 árboles al compromiso de los 3.800 considerados en la obligación ambiental para la ejecución de los tramosa y b de esta obra. El gerente de Reforestadora Integral de Antioquia (RIA), Manuel Santiago Ospina, anunció que la siembra comenzará tan pronto termine la temporada seca y cuando las condiciones serán propicias para el desarrollo de las plantas.

parques3Una zona recuperada del centro de Cali sería el corredor idóneo de la tángara multicolor. / Foto: Cortesía Alcaldía de Cali

En ‘la Sucursal del Cielo’, la más beneficiada con el trazado —cuya primera etapa fue adjudicada en abril pasado— será la tángara multicolor (Chlorochrysa nitidissima), una linda ave caleña que, de concretarse el proyecto, podrá gozar de los 15 kilómetros de la ronda del río Cali, que abarca parte del centro y norte de la ciudad. De hecho, el bulevar del río Cali, que tanto orgullo ha despertado entre los caleños, es la megaobra pionera de toda esta estrategia de conservación.

El panorama apunta a que la mayoría de estas obras serán realidad en los próximos 12 meses. Largos y verdes, los parques lineales son estrategias de las ciudades para la conservación y son ejemplo de cómo integrar variables ambientales al diseño arquitectónico.

parques6El parque lineal La Ronda del Sinú, en Monetería, es la casa de osos perezosos de tres dedos (Bradipus variegatus).
/ Foto: Cortesía Alcaldía de Montería 

 

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