Martes, 18 Diciembre 2018
Por Cecilia Rodríguez González-Rubio
Presidenta de Catorce6

El proceso de conformación de las normas ambientales en Colombia se inició aún desde la Conquista, y en nuestros días se ha acelerado por obvias razones. Sin embargo, su claridad y facilidad de aplicación siguen siendo el gran desafío.

Las referencias a los recursos naturales desde la época de la Conquista hasta bien entrado el siglo XX tienen en general el enfoque de riquezas a explotar.

Un buen ejemplo es el caso del valle de Fúquene exaltado por su fertilidad desde el siglo XVI; y en 1822 la Secretaría del Interior otorgó una concesión al Capitán José Ignacio París de todos los terrenos… que pudiera desecar. A principios de siglo el gobierno de Rafael Reyes pagaba $23 pesos por hectárea allí desecada. Incluso ya en 1984 se construyó un canal perimetral para evitar que el agua la alimentara de manera natural. Pero hoy hay muchas investigaciones dedicadas a entender el fenómeno que los antepasados crearon y análisis de opciones para revertirlo, así como profundas preocupaciones por la reducción del espejo de agua.

En cuanto a lo forestal vemos que la Ley 2 de 1959, al declarar zonas de reserva forestal, en realidad buscó resaltar el potencial de desarrollo de una economía forestal. Quizá en ese momento se comenzó a sentir que los recursos naturales podían agotarse si no se manejan con criterios de sostenibilidad. El país venía en una acelerada deforestación originada en unas normas expedidas por el gobierno que fueron mal concebidas para lo que se buscaba. Enrique Olaya Herrera, en medio de la crisis económica, logró en 1931 la expedición de la Ley 93 que abrió la posibilidad de explotar los bosques para fomentar el crecimiento económico, sin considerar medidas para su regeneración como si se tratara de un recurso ilimitado. Ello lo complementa Alfonso López Pumarejo cinco años después con la expedición de la ley 200 de 1936 que es considerada la primera reforma agraria en Colombia. Establece que quien tuviera tierra debía explotarla económicamente y el que no lo hiciera sería expropiado, además de estimular la deforestación de tierras “incultas”.

De esta manera en Colombia la deforestación tuvo un respaldo institucional a diferencia de otros países. Con el Código de Recursos Naturales de 1974, la Constitución de 1991 y la Ley 99 de 1993 hay un cambio trascendental en el devenir de la regulación ambiental.

La cosmovisión de cada grupo humano modela el desarrollo legal, así como el sistema de valores y las actividades cotidianas. Los zenues tenían un inmenso sistema de canales con los que controlaban los regímenes extremos de lluvias en la zona de Córdoba y Sucre, pero con la llegada de los españoles se arrasaron creyendo tener una mejor comprensión de esa realidad.

La normatividad ambiental influye las actividades cada vez más, y su desarrollo ha generado un entramado complejo y a veces desarticulado. En Catorce 6 decidimos brindar a los lectores además de noticias las normas ambientales organizadas por temas o recursos naturales para hacer un modesto aporte a la sociedad en este ámbito. Las inquietudes de empresas y ciudadanos por entenderlas es creciente y merece abrir debates al respecto.

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