Jueves, 15 Noviembre 2018
Por Cecilia Rodríguez González-Rubio
Presidenta de Catorce6
 
Conocí a Luis Gilberto Murillo en Washington hace casi 10 años. La percepción inicial que tuve fue el respeto del cual gozaba en esa organización donde se desempeñaba, que a su vez ella misma era admirada por su trabajo y servicios, entre otros, en materia social y ambiental con énfasis en países de África.
 
No se le notaba perfil de víctima, había llegado allí después de una tremenda experiencia de amenazas y persecución, lideradas por un conocido cabecilla de un grupo paramilitar. Tampoco con los resentimientos naturales por las tragedias vividas por generaciones anteriores de nuestros compatriotas afro. Observé la solvencia con la cual se movía en Capitol Hill, conocía las comisiones del Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos relacionadas con energía, medio ambiente y derechos humanos, entre otros.
 
Pensé varias veces que servía mucho allá pero más en Colombia. Que resultaría esperanzador tener un referente así, afro, una minoría étnica, que ha jugado en las grandes ligas globales sin miedos ni resentimientos, además con visión y formación.
 
Apenas fue designado Ministro de Ambiente salieron disparos de varios flancos, quedó retratado el ánimo destructivo imperante. Un lado ambientalista lo quería crucificar por su pregrado en Ingeniería de Minas, otro lado por contar con el apoyo del partido Cambio Radical, ya en ejercicio acabó de enrarecer el ambiente sus decisiones revocadas de nombramientos en la ANLA.
 
Los cuestionamientos sobre la ANLA exigen del gobierno revisiones a profundidad. A Germán Vargas Lleras, cabeza real de Cambio Radical, un hombre que quiere ser Presidente de la República, le sirven más todas las dimensiones de este Ministro y su empoderamiento, que subyugado como instrumento de nombramientos.
 
El ministro ha sido una víctima de la politiquería, él encarna a todos los colombianos que han intentado hacer política limpia y honesta y que la politiquería los saca del camino. Es un ejemplo de sufrimiento.
 
Sus vínculos con las comunidades son naturales, conoce del tema ambiental y tiene carácter y experiencia de gobierno. Viene de la región más biodiversa de Colombia con altos índices de pobreza y de violencia, y en estos desafíos ha trabajado toda su vida. Conoce de las dinámicas económicas pero también conoce de los impactos ambientales y sabe de sostenibilidad. Nadie mejor que él puede hacer un Ministerio que deje huella.
 
 
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