Domingo, 25 Octubre 2020
Actualmente, se reporta que 36 millones de personas alrededor del mundo viven con VIH y tan sólo el 53% de estas recibe el respectivo tratamiento. Desde sus nueve semanas de vida el niño fue sometido al tratamiento. 

Científicos sudafricanos, en asociación con pares del Reino Unido, han llevado a cabo una larga investigación en un pequeño niño de 9 años de edad que nació infectado por el virus del VIH dado que su progenitora era portadora del mismo. Tan pronto como nació, el pequeño fue detectado con altos niveles de presencia del VIH en su sangre, razón por la cual fue sometido a sus 9 semanas de vida, a un tratamiento con medicamentos antiretrovirales durante un periodo de 40 meses seguidos.

El proceso hizo parte de un ensayo clínico y dio como resultado que tras esos 3 años y 4 meses de tratamiento, el virus fue imposible de detectar nuevamente, razón por la cual se decidió suspender el respectivo tratamiento. Desde ese momento hasta la actualidad, es decir más de 8 años después, el pequeño sigue sin presentar niveles detectables de VIH en su organismo, implicando un prolongado periodo de remisión de la enfermedad, nunca antes visto.

VIHH                                                                                                                   Foto tomada de www.sobresexualidad.com

Lo normal en los casos de pequeños que contraen este virus a través de su madre, es que diariamente requieran de la administración de un medicamento por el resto de su vida, para evitar los típicos síntomas asociados al SIDA, que comúnmente debilitan el sistema inmune de la persona hasta ocasionarle la muerte por contraer la más mínima infección. Lo novedoso del preesente ensayo clínico es que fue aplicado a una temprana edad del infante, alentando la idea de que los pequeños que nacen con la infección pueden ser tratados lo suficientemente a tiempo como para evitarles la tortura de vivir sus vidas dependientes de una terapia y de sufrir las consecuencias de una constante activación del sistema inmune.

Adicionalmente, este caso presenta una nueva oportunidad de desarrollar algún tipo de terapia como una medicina, anticuerpo o vacuna, con el potencial de ayudar a las millones de personas que hoy padecen de esta terrible enfermedad. Es importante resaltar que el estudio aclara que aunque no hay rastro de vih activo en el cuerpo del pequeño, el virus si ha sido detectado en sus células inmunes, lo cual impica un riesgo de que en el futuro este niño pueda requerir de un tratamiento con antiretrovirales. Por ahora los monitoreos continuan y la investigación continúa su curso normal.
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