Domingo, 17 Diciembre 2017
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La zona donde funciona la cuestionada refinería era una zona con manglares y bosques secos. Catorce 6 les trae las imágenes satelitales como seguimiento a su informe de 2009.

Imágenes satelitales demuestran la intervención de más de 130 hectáreas en la zona de Mamonal, en Cartagena, donde hoy funciona, en medio de graves cuestionamientos, la refinería de petróleo más moderna del país: la famosa Reficar.

Reficar 2009                                       2009. Unos 6.350 m2 de manglar comienzan a ser talados para darle paso a la Refinería

Reficar 20112011. La capa vegetal ya ha sido removida, encontrándose más de 1.200 especies, según el entonces gerente de la Refinería, Orlando Cabrales

Reficar 2017 22017. La empresa funciona, después de sobrecostos comprobados, con una producción superior a los 44 millones de barriles de diferentes combustibles, siendo responsable del 85% del crecimiento industrial del país, según el Dane

Aunque hay que decirlo, la zona ya había sufrido graves afectaciones en sus ecosistemas, pues allí funciona además una amplia zona industrial, que se observa en la licencia ambiental más reciente que expidió la ANLA a la ampliación de la refinería en 2010: “el estudio presentado por la Empresa realiza una caracterización de los ecosistemas terrestres, la cual indica una alta intervención de los bosques secos de la zona, la escasa presencia de los mangles en la zona y por lo tanto de la fauna terrestre. Esta información fue consistente con la visita de evaluación realizada”.

No obstante, la modificación total del suelo, especialmente para una planta en la que se mueven combustibles pesados, necesitaba un operativo especial para no poner en riesgo recursos naturales como la fauna en el lugar.

Por eso la licencia ambiental fue clara en sus exigencias: “debido a que se talará un área de 6.350 m2  de manglar, se deberá indicar específicamente el manejo que se dará a las especies de fauna asociadas a este ecosistema costero, especialmente de las aves, pequeños mamíferos y reptiles, que minimicen la afectación producida con la pérdida de su hábitat. Se deberá indicar métodos de captura o ahuyentamiento y relocalización, tanto de nidos como de individuos”.

En respuesta, Reficar entregó una ficha que prometía, bajo la dirección de un especialista, implementar los protocolos para el traslado, rescate y liberación de las comunidades y/o individuos de la fauna silvestre, haciéndose énfasis en el tratamiento especial que debían tener las serpientes para su reubicación. 

Hace 8 años, cuando apenas iniciaba la construcción, Fabián Navarrete, exDirector de Ecosistemas del Ministerio de Ambiente, le dijo a Catorce6 que “el reporte de esas especies le dan al área un valor biológico diferente al que se presume en el papel… es que mil animales es una cifra considerable”

En ese entonces,  febrero de 2009, la empresa le aseguró a Catorce6 que ya habían sido capturados 996 animales, la mayoría serpientes y  babillas, entre otros. 

Y  al final resultó siendo un 20% más del cálculo de Navarrete: Orlando Cabrales, entonces gerente de la refinería, aseguró en 2011 que más de 1.200 especies fueron encontradas en el momento de remover la capa vegetal de la zona. En ese momento dijo que el operativo se realizó para trasladar  serpientes y reptiles, animales como babillas, hicoteas, iguanas, osos hormigueros, osos perezosos, tigrillos, chigüiros, puerco espín, armadillos y conejos, entre otros.

Dependiendo de las características de los animales, estos fueron llevados a las riberas del Canal del Dique o los Montes de María. Todo después de que cayeran en las trampas “estilo guacal”, que se habían instalado en la zona.

panoramica Reficar                                                                    Panorámica Reficar / Foto: Puerto Cartagena

Al respecto, Rafael Vergara, ambientalista cartagenero fue conciso en asegurar que sobre el tema “ellos hicieron un trabajo de una u otra manera controlado, no lo hicieron a la brava, hubo vigilancia y lo que yo recuerdo es que existió una captura y reubicación de la fauna de la región”.
Pero quedó en el aire una advertencia que se hizo también en la edición de Catorce6 de 2009. En ese momento, el director de gestión ambiental de Cardique, Hernán González, denunció falta de seguimiento de las especies desplazadas. Efectivamente no hay estudios ni reportes actualizados sobre lo ocurrido con ellos; “algunos morirán”, anticipó González.

¿Los riesgos están controlados?

Pero más allá del manejo inicial que se le dio a la fauna que habitaba en el sector de Mamonal, la refinería ha tenido que enfrentar fuertes críticas y hasta responder en el Congreso de la República por el cambio en la forma de transportar el Coque de Petróleo, que para ponerlo en términos muy sencillos, es un sólido resultante del proceso de refinación y que también es exportado.

“Ellos cambiaron la metodología inicial que estaba establecida, que era hacer el embarque directo de petcoke (coque de petroleo) en las barcazas, pero están es llevándolo al puerto de Mamonal en camiones sellados. Una cosa es transportar el producto en bandas y otra es en camiones por una carretera fuera de la empresa donde no hay riesgos controlados”, resume Vergara.

Y es que no es poca la exportación del petcoke, según cifras de la propia refinería en 2016 se movieron entre 60.000 y 100.000 toneladas mensuales, después que la ANLA, encabezada por Fernando Iregui, les otorgara el permiso sin acto administrativo  para utilizar los camiones sellados como medio de transporte. Un giro completo a la licencia ya entregada.

“No va a haber impactos diferentes a los que están en la licencia. Se autorizó mediante giro ordinario y de forma transitoria el traslado de material petcoke desde la refinería al puerto de Mamonal (en Cartagena)” respondió Iregui antes de dejar su cargo, frente la avalancha de cuestionamientos que vinieron de la Contraloría, la Procuraduría y de la Comisión V del Senado, entre otros.

Sin embargo esa misma entidad reconoció en la negación de la revocatoria de la licencia, solicitada por la Alcaldía de Cartagena frente al tema del petcoke, que “el mayor peligro de impacto probable en la operación sobre la fauna acuática es la ocurrencia de un derrame de combustible u otra sustancia tóxica”.

Leer más: Edición 10: Animales desplazados

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