Jueves, 23 Noviembre 2017
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Las aves deberán agitar rápidamente sus alas para volar más allá del Vía Parque Isla Salamanca (VPIS), ubicado en el departamento de Magdalena.

Este aeropuerto internacional para pájaros está cercado de manglares agonizantes y de pretensiones para que sus alrededores sean convertidos en puertos comerciales. No hay lugar seguro para la naturaleza, ni siquiera en una reserva de la biosfera cobijada por la Unesco.   Hace 10 años la revista Catorce6 denunció cómo se estaba construyendo un puerto fluvial en el corregimiento de Palermo a través de rellenos, junto a la zona de reserva natural del VPIS. El sector en 1998 fue sustraído al vía parque por decisión del entonces Ministro de Ambiente y hoy Gobernador del Atlántico Eduardo Verano de la Rosa, para que se desarrollaran actividades de cualquier índole allí, incluso portuarias. 
El mismo funcionario, años después, se vinculó a la industria portuaria e incluso estuvo al frente de la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza. Él abrió la puerta para forjar la industria portuaria junto al pulmón ecológico de más de un millón de personas.

De esta manera en Palermo se levantó a lo largo de estos años, una próspera zona con empresas que movilizan graneles líquidos, sólidos, acero e incluso coque. Este último asunto movilizó inicialmente una discusión en torno a la conveniencia del manejo de hidrocarburos junto a una zona de reserva natural, pero las palabras se las llevó el viento y el viento hace de las suyas con el carbón. 

royal port render                                                                                 Imagen de Royal Port

Los portuarios se convirtieron en unos vecinos inquietantes para los tranquilos senderos de la Isla Salamanca, pues del óptimo manejo ambiental depende el equilibrio en esta zona. Por ejemplo, en marzo de 2009, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) sancionó a la empresa Petrocomercial S.A. por haber realizado la prolongación de un muro y de una malla de cerramiento hacia la zona de reserva del parque, sin haber contado con licencia de esta entidad adscrita al Ministerio de Ambiente. 

En consecuencia, la empresa tuvo que pagar $8 millones de pesos, pues la discusión en torno al impacto ambiental de la obra fue reducida a que la fauna y la flora no resultaron afectadas. Sin embargo, el ministerio advirtió que este tipo de acciones no pueden presentarse, pues cualquier acción necesita previamente un estudio de viabilidad y, además, licencias y permisos ambientales.  

Pero el realinderamiento del parque hecho en 1998 no es el único que permite el levantamiento de empresas portuarias junto a los manglares de Isla Salamanca, pues un vacío jurídico estaría facilitando la proyección de intereses en torno a esta isla cobijada además por la Convencion Ramsar como humedal de importancia mundial. 

Actualmente, empresarios planean la construcción de otro puerto, en inmediaciones al mismo parque, pero junto al dique guía en la margen oriental del río Magdalena. Este proyecto empresarial es liderado por Royal Port, cuya solicitud está desde hace más de tres años en estudio por parte de Cormagdalena.

De acuerdo con información entregada por la empresa, este puerto movilizaría una carga anual de hasta 900 mil toneladas, el cual recibiría graneles líquidos, sólidos e hidrocarburos. La inversión superaría los USD 20 millones y su ubicación sería a dos kilómetros del Tajamar Oriental, en jurisdicción del municipio de Sitionuevo (Magdalena). Esta posición estratégica le permitiría aprovechar el calado natural de la zona para recibir embarcaciones de gran tamaño. 

Google7                                                                              Imágenes de Google Earth

De acuerdo con información publicada por medios especializados, a finales de 2016 la empresa Witteveen + Bos entregó los estudios de viabilidad del puerto para demostrar que es técnica y náuticamente viable, y sus bodegas y zonas de atraque no tocarían territorio de parque, por lo que para acceder al sitio solo podría ser a través de helicóptero o lancha. 

Al parecer, la legitimidad de tal instalación portuaria en este lugar, o en cualquier otro cerca al VIPIS, se ve amparada por la inexistencia de la delimitación de la zona de amortiguamiento de tal reserva. Con esta habría limitaciones en los permisos de uso de suelo para todo lo que rodea el VIPIS. Sin esta, solo se amplían las posibilidades para estas actividades. Incluso, la economía podría trastabillar para algunos con la delimitación de la zona amortiguadora, pues hasta el puerto de Palermo quedaría sometido a reglas de juego diferentes a las de los últimos 10 años. 

Pero aún no hay aviso de que esta otra puerta que tiene abierta el desarrollo portuario en las inmediaciones del VIPIS esté próxima a cierre. Incluso, dos empresas más mostraron su interés en el pasado por ubicarse junto a la reserva. Entre esas estuvo Sociedad Portuaria Terminal El Torno S. A. y Sociedad Portuaria Caribean Port.

Posteriormente, a ambas empresas Cormagdalena les archivó los procesos, no porque pretendieran ubicarse junto a una zona de reserva, sino por asuntos administrativos con la entidad, por lo que pueden volver a presentar su postulación en cualquier otro momento.

Luego representantes del gobierno mismo mostraron sus ambiciones portuarias en torno a Isla de Salamanca. En el 2014 el municipio de Sitionuevo propuso una modificación a su Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT) para sustraer 2 mil hectáreas al VIPIS, con el fin de aprovecharlo para construir una vía que movilizara carga desde la zona norte hasta el puerto de Palermo y ubicar de este modo varias empresas en lo que sería un "corredor portuario". 

Ccoque en coremar
En medio del pleito jurídico que esto desencadenó entre el municipio y la Dirección de Parques Nacionales, concejales de Sitionuevo afirmaron en septiembre de ese año que las quemas sin control que afectaban al parque eran presuntamente ordenadas por los empresarios portuarios para demostrar que la zona merecía ser usada con otros fines. 
Un año después, la propuesta del PBOT fue archivada por su procedencia inconstitucional, pues pretendían sustraerle territorio a este parque nacional, cuya area está protegida por el artículo 63 de la Constitución. A lo que se suma que esta vez no hubo de por medio un Ministro de Ambiente que apelara de nuevo a un "realinderamiento". 

Mientras tanto, Royal Port, otros portuarios y quizá el municipio de Sitionuevo seguirán a la espera, agazapados como un carroñeros que buscan alimento. Así mismo en Palermo seguirá la fortuna de movilizar miles de toneladas al año. Sobre lo que sucederá en los alrededores de Isla Salamanca es previsible: sin zona de amortiguamiento, las aves se irán y los portuarios llegarán.


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