Lunes, 16 Septiembre 2019

Catorce6, con sus sistemas de informacion geografica, desarrolló un analisis riguroso, comparativo de toda la zona entre 2001 y 2016. En este se evidencia la intervención humana que tiene en grave riesgo el humedal que fue considerado por la Unesco como reserva de la biosfera, declarado humedal de importancia mundial por la Convencion Ramsar.

 

No pueden haber más voces alineadas para señalar los daños infligidos y los graves riesgos que enfrenta la Ciénaga Grande de Santa Marta, la laguna costera más productiva y grande del país que fue declarada hace 16 años como reserva de la biosfera y de la cual dependen no solo los cerca de 20.000 pescadores de la zona sino una buena porcion de toda la pesca del caribe colombiano. Es esta salacuna de importantes poblaciones de peces que luego desarrollan su ciclo de vida en el mar.

La Contraloría General, periodistas, ambientalistas, líderes comunitarios, académicos y hasta mandatarios regionales han sentado su voz de protesta por los graves daños que han causado los diferentes puertos, que para su actividad han rellenado terrenos en la ribera oriental del Río Magdalena en zona de amortiguación del Parque Natural Isla Salamanca (Ver gráfica 1) y los que causará la construccion de la Via de la Prosperidad. Estas acciones y los rellenos de particulares hacia el sur de la Cienaga, han dejado como resultado la afectación de la calidad del agua evidenciadas en la disminución de oxígeno, aumentos de la salinidad, alta contaminación microbiológica. 

 

amortiguadora parque salamanca

Gráfica 1 

La situación es reconocida por el mismo Gobierno Nacional. El pasado 10 de agosto como lo registró Catorce6, el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, tuvo que declarar la calamidad pública después de varios años de alegatos de las comunidades. “La situación de la Ciénaga Grande es grave, está en cuidados intensivos. Este es un ecosistema que no solamente es patrimonio de la región o de la nación, sino de la humanidad”, señaló el jefe de la cartera.

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Sandra Vilardy Quiroga, bióloga marina y doctora en ecología y medio ambiente de la Universidad Autónoma de Madrid, ha advertido que la crisis tiene su raíz en que “el agua dulce que debe llegar al complejo de ciénagas, caños y demás humedales que conforman este importante lugar está afectado por desviaciones de los ríos y disminuciones del caudal que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta y alimentan la Ciénaga Grande en su zona oriental y una gran variedad de diques y otras intervenciones en la zona de inundación del rio Magdalena en su margen derecha, que impiden que las aguas del rio alimenten a la Ciénaga”.

El resultado: miles de familias afectadas económicamente, dramatica disminucion de las poblaciones de peces y un ecosistema que ya no aguanta más alteraciones, pues no solo se trata de la Vía y los puertos, en su extensión se han construido diques ilegales y se ha extendido la ganadería. Por eso el pasado 5 de agosto la comunidad tuvo que observar un tapete de cientos de miles de peces muertos sobre el agua por la grave salinizacion.

Los líos de la Vía de la Prosperidad

Las abuelas decían en su sabiduría popular que como era el desayuno se sabía cómo iba a estar el almuerzo, una frase más que acertada a lo que ha ocurrido con la vía de La Prosperidad que desde el comienzo tuvo señalamientos por corrupción y afectación ambiental de la Ciénaga.

En 2014 la entonces ministra de Transporte, Cecilia Álvarez, respaldada por el propio presidente Juan Manuel Santos se enfrentó al anterior gobernador del Magdalena, Luis Miguel Cotes, quien a pesar de las múltiples advertencias decidió asumir la administración de los 266 mil millones de pesos que el Gobierno tenía disponibles para la obra. Entidades como la Cámara Colombiana de la Infraestructura señalaron en su momento la inconveniencia de la decisión de Cotes y pidieron que fuera el Invías el encargado de los recursos. Todo este pleito ha llevado que hasta hoy la ejecución del proyecte no llegue ni al 45%.

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Pero como si fuera poco la propia Contraloría, desde hace tres años en una advertencia formal, dijo que “la obra pone en grave riesgo las ciénagas, lagos, lagunas y humedales de esta región del país”. El documento también señalaba que a pesar de que esta vía está prevista para que funcione como un dique y defienda al departamento del Magdalena de las inundaciones, su construcción implicará la eliminación de humedad (desecación) sobre esos ecosistemas causando efectos negativos en el ecosistema y en la flora y la fauna (Gráfica2).

prosperidad

Gráfica 2

Todas esas predicciones se cumplieron: “Tenemos lugares en donde la salinidad es tres veces mayor al agua de mar y lo que tenemos es que se nos está muriendo el manglar, ya en los informes del Invemar se están reportando hasta 2.000 hectáreas de muerte del manglar”, ha señalado con instrumentos especializados en mano la doctora Vilardy en diferentes medios.

(Algo más sobre el tema en:Obras no han sido suficientes y Corpamag miente, dicen Pescadores de Ciénaga Grande)

La académica y el Invemar han insistido en que la solución media, para reducir los impactos ambientales y no detener la construcción de la importante carretera, es hacer un diseño más robusto desde el punto de vista sostenible, en el cual se incluyan puentes y viaductos que le devuelvan a la Ciénaga la indispensable comunicación entre el agua dulce del Río Magdalena y el agua salada del mar. Su propuesta ha encontrado un obstaculo: el afan del vicepresidente German Vargas Lleras que ha presionado por acelarar la construcción de la Vía con los precarioa diseños actuales.

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