Domingo, 29 Mayo 2022

Ya no es el paro caminonero ni el alza en los alimentos el responsable de que no llegue el arroz a la mesa. Ahora, por cuenta de la falta de un equipo que recoja la cosecha, 450 hectáreas de este producto se están echando a perder.  

La denuncia la hizo Santos Berrio, director de la Unidad municipal de asistencia técnica Agropecuaria, Umata, de esa población, quien aseguró que para el proceso de recolección son necesarias al menos 15 máquinas especializadas, conocidas como ‘combinadas’, pero el municipio no cuenta con tal cantidad por lo que no se puede realizar el proceso de forma correcta.

“Son arroces que ya están listos para corte incluso desde hace 30 días y esto pone en peligro la cosecha”, aseguró Berrío en declaraciones a medios locales. Según conoció Catore 6, en los últimos años el equipo utilizado para este proceso era cedido por empresarios del departamento de Sucre, sin embargo, este año las máquinas no han sido enviadas y se desconoce el porqué.

 

arroz cosecha

Algunas plantas ya ha muerto como consecuencia del peso de los granos de arroz que no han sido recogidos. / Foto: Agricultores de María La Baja.

Pero más allá de los problemas económicos que puede acarrear, cuando no se recolecta el arroz a tiempo el suelo y el terreno de cosecha puede echarse a perder por completo. Según el biólogo Jonh Méndez “si la planta muere, se desploma y no la recogen, el riesgo es que en medio del proceso de descomposición natural, la planta libere en el suelo sustancias que aumenten la acidez del terreno, disminuyendo las propiedades fértiles e impidiendo el adecuado crecimiento de vegetación en la zona. Esto conllevaría a que, dentro de un tiempo no estimado, sea necesario buscar nuevos terrenos para sembrar”.

Además, mencionó el experto, que cuando no se recogen los granos de arroz una vez han alcanzado su madurez, el producto puede quedar expuesto a ruedores y aves. Afirmó que “luego de sembrarse, a la planta le toma 5 meses en alcanzar la madurez, posteriormente en unos 30 o 40 días comienza a aparecer el grano, que debe ser recogido en un periodo limitado. La humedad del terreno también acelera el proceso de descomposición ocasionando pérdida en la calidad del alimento”, aseguró. Méndez agregó que el peso del arroz puede debilitar con el paso de los días al tallo de la planta, ocasionando que esta se desplome y muera.

Los más preocupados con la situación son los campesinos y agricultores de la zona, cuyo sustento depende directamente de la producción y posterior venta del arroz. “Muchos de nosotros hemos invertido todo nuestro capital en esta producción y el hecho de que se pierda nos afecta porque nos vamos a quedar en la calle”, expresó Juan Quintana, campesino del municipio.

Según Quintana, tanto él como muchos otros agricultores, acudieron a créditos otorgados por entidades bancarias para poder invertir en la siembra, por lo que temen que, si este se pierde, no puedan pagar esa deuda. Según datos oficiales son cerca de 100 productores entre medianos y pequeños, los que se verían afectados por el problema.

Fuentes de la Alcaldía de María La Baja confirmaron a Catorce 6 que la entidad ordenó un censo entre los agricultores afectados por la situación. Una vez termine el muestreo, se estudiará el paquete de medidas para implementar y brindarles ayuda.

Esta situación similar se vive en el municipio de Achí, sur de Bolívar, en el que se estima que la producción del arroz se ha reducido en un 30 por ciento con respecto al año anterior debido al mismo problema. Algunos agricultores se han visto en la obligación de recoger el grano de forma manual, retrasando el proceso debido a la cantidad de hectáreas sembradas. Además, el valor del bulto de arroz ha aumentado y esto ha afectado sus ventas.

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