Jueves, 22 Octubre 2020
Con un promedio de 25 mil a 30 mil elefantes abatidos cada año, la mortalidad de esta majestuosa especie supera ahora su tasa de natalidad, que tan sólo tiene partos de una sola cría, luego de 21 meses de gestación.  La reducción ha sido tan drástica que, según estudios, en 2013 quedaban unos 470 mil elefantes en estado salvaje, en relación con los 550 mil que había en 2006.
 
Un estudio de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, que se basa en datos del Convenio Internacional para la Protección de las Especies (CITES), asegura que “en los últimos tres años han muerto 100 mil ejemplares a manos de cazadores furtivos y que la población total ha descendido un 64% en una década”.
 
La Asociación Traffic, dedicada a investigar las exportaciones ilegales de especies amenazadas, ha elaborado mapas de las llamadas ‘rutas del marfil’ y señala que la mayor parte de este tráfico transita por puertos de Kenia y Tanzania, en África.
 
El marfil, conocido como ‘oro blanco’, pasa también por Malasia, Vietnam, Filipinas o Hong Kong, antes de llegar a su destino final, que suele ser China o Tailandia, afirman los estudios de Traffic. De esta manera, los colmillos de los elefantes abatidos se convierten en joyas, objetos de arte o esculturas, muy apreciadas por los ricos de Asia.
 
Las cifras de muerte de elefantes son tan elevadas que la Organización de Naciones Unidas (ONU) vela para que estos índices disminuyan y así poder combatir el tráfico ilegal que amenaza la conservación de los elefantes.
 
Para ganar la batalla contra la caza de elefantes, la ONU le apunta a generar más educación y difundir la información necesaria entre las comunidades para desmentir mitos o costumbres medicinales. Además, invitó a los gobiernos involucrados a adoptar medidas para poder reconocer el tráfico de fauna y flora como un delito serio.
 
De no tomarse cartas en el asunto, el elefante africano desaparecerá por completo de la faz de la tierra.  “El tiempo máximo es de cinco años para intentar salvar a esté majestuoso animal", asegura Dune Ives, investigadora de la Fundación Vulcan.   
 
 
Elefante
 
 
 
La población de elefantes desaparece de manera vertiginosa a manos de los cazadores que comercializan ilegalmente el marfil de sus colmillos. Foto tomada de www.batanga.com
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