Lunes, 19 Agosto 2019

Desde hace dos años, Davis Travis inauguró La Casita del Bosque, un sitio donde ha rehabilitado a más de 400 animales de diferentes especies silvestres y los ha retornado a su hábitat.

En Colombia hay miles de personas que dedican sus vidas a atender animales indefensos que han sufrido agresiones, heridas por accidentes o que simplemente han sido desechados fuera de un hábitat pertinente para ellos. Sin embargo, Davis Travis cumple una función especial, pues atiende animales silvestres.

Aunque viene haciéndolo desde mucho tiempo atrás, fue hace dos años cuando decidió abrir La Casita del Bosque, en donde ha recibido más de 400 animales de diferentes especies, entre ellas zarigüeyas, búhos, iguanas, serpientes, gallinazos, ardillas y loros, entre muchos otros.

“Lastimosamente hay muchas instituciones y muchos expertos en este tipo de especies que son las mismas que los desechan y no hacen la tarea de curarlos”, advierte Davis.

Por eso, aunque hace su labor con las uñas, lo hace bien. Tiene una amiga veterinaria que se encarga de la parte médica y busca de todas las formas los recursos para atender a los animales, una de ellas con el aporte de los visitantes que cada fin de semana llegan a la casa para conocer las especies.

Y es que no resulta nada barato porque en Colombia solo se venden las herramientas para curación de animales domésticos, por lo que Davis debe “importar biberones diminutos, jeringas especiales, sueros y leches reemplazantes de Estados Unidos para atender principalmente a las zarigüeyas”.

En medio de esa lucha, llegó un día a La Casita del Bosque un gallinazo con una pata rota y cuya recuperación duró varias semanas. Después de eso se convirtió en su mascota y ya es famoso en todo Cali, pues tiene las mismas aptitudes de un perro: lo acompaña a diferentes lugares por la calle, sin ningún tipo de collar, y se deja consentir de los niños que se le acercan sorprendidos. Es su compañero permanente. Aunque un gallinazo no pertenece naturalmente a un ambiente doméstico por el importante papel que juega en el ciclo biológico al encargarse del consumo de animales muertos, Davis asegura que el ave se adaptó después de meses de recuperación de sus heridas y que con ello ha logrado que se cambie el imaginario de rechazo que tiene la comunidad frente a este tipo de animales.

 

Abelardo

Así es la vida en este lugar que se ha venido ganando a pulso una buena reputación en todo el país. Según le contó Davis a Catorce6, este centro de rehabilitación ya ha atendido especies de por lo menos cuatro departamentos y lo consultan de todos los rincones del país para que asesore los procedimientos que se deben llevar a cabo cuando se encuentra uno de estos animales en condiciones difíciles.

Por último y como si fuera poco, Davis ha entendido que lo más importante en el proceso de conservación de las especies es la educación, por lo que La Casita del Bosque se constituyó como la primera escuela de medio ambiente donde llegan niños de cientos de colegios para aprender el trato adecuado de la fauna silvestre que es tan abundante en Colombia.

fauna silvestre
Estos polluelos de loro cabeciazul (Pionus menstruus) cayeron de su nido cuando alguien derribó
una palmera. Aunque salieron ilesos, no fue posible regresarlos con sus padres. Hoy se rehabilitan y
los cuidan de los coleccionistas por su bello y colorido plumaje. / Foto: Cortesía La Casita del Bosque

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