Viernes, 6 Diciembre 2019
La comunidad indígena Inga de Aponte, Nariño, recibió este 20 de mayo el Premio Ecuatorial 2015, otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su iniciativa de “triple beneficio” representó avances económicos, sociales y ambientales, que hizo que el resguardo colombiano se destacara de otros 1.500 candidatos provenientes de 126 países.
 
Fueron muchas las problemáticas superadas por el Pueblo Inga, que afrontó el conflicto armado, la vulneración de sus derechos, el narcotráfico, bosques destruidos y el desempleo. Por eso, Oscar Janamejoy, Gobernador del Resguardo, indicó durante la ceremonia de premiación que se sienten orgullosos de todo lo que han logrado y de recuperar los derechos de sus 22.283 hectáreas de territorio ancestral. “Cambiamos la amapola por café, contribuimos a cambiar la historia y logramos pasar de ser un cabildo a un resguardo” expreso Janamejoy.
La comunidad declaró 17.500 hectáreas de páramos, lagunas y montañas como área sagrada, se organizó en torno a un modelo de gobierno que se basa en una visión compartida de la justicia y la acción colectiva en la salud, la educación, los servicios comunitarios y la restauración de ecosistemas, todo un ejemplo de impulso al desarrollo local sostenible. Ahora su mayor reto es afrontar una falla geológica que partió el pueblo por la mitad.
Durante el acto, en el Congreso de la República, Arnaud Peral, representante del PNUD en Colombia, indicó que no solo se están premiando la dignidad, entereza y resiliencia del pueblo Inga de Aponte, también el desarrollo de medios de vida sostenibles y la gran innovación y liderazgo que viene de las propias comunidades.
 
Precisó Peral que "los acuerdos de París para mitigar el cambio climático sólo se lograrán trabajando con comunidades locales, porque es ahí donde se perciben de verdad los resultados de las acciones. Este es un gran ejemplo de lo que el PNUD describe como métodos de "triple ganancia", donde las iniciativas ofrecen beneficios económicos, sociales y ambientales de forma simultánea y reducen las brechas de género contribuyendo decididamente al logro de la agenda global 2030".
 
Para Lars Vaagen, embajador de Noruega en Colombia, esta contribución ha sido indispensable para la flora, la fauna y la recuperación de hectáreas, además de mejorar la gobernanza y el tejido social inga. Una idea apoyada también por Pablo Vieira Samper, viceministro de Ambiente y Mario Viteri, secretario de Gobierno de Nariño, quienes reconociendo el trabajo territorial, cultural y productivo de la comunidad, un paso trascendental por el momento histórico que vive el país.
 
Por otra parte, la comunidad inga y el Secretario de Gobierno de Nariño, pidieron apoyo para enfrentar el desafío de la naturaleza: la falla geológica, que desde enero ha estado provocando grietas profundas y destrucción de viviendas, algo comparable, según Mario Viteri, a lo sucedido en Gramalote, Norte de Santander.
El representante del PNUD hizo énfasis en la necesidad de plantear soluciones que reduzcan el riesgo. “Es esencial que el proceso sea asesorado por estudios geológicos rigurosos para evitar desastres similares en el futuro en un territorio de vital importancia para la comunidad, por su soberanía de 300 años, por su identidad, por sus derechos económicos, sociales y culturales, puntualizó Arnaud Peral.
 
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La comunidad Inga logró un acuerdo para erradicar sus cultivos de amapola, creó un fondo colectivo con ayuda del Estado y tramitó la titulación del territorio para convertir el cabildo indígena en resguardo.
Foto: Cortesía de PNUD Colombia 
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