Miércoles, 17 Julio 2019

Buscando espacio para desechar las hojas secas y todos los residuos orgánicos de la Universidad de Antioquia, una Ingeniera ambiental, propone innovación en la manera de aprovechar los desechos orgánicos. Se trata de apilar los desechos a través de placas orgánicas que se logran por medio de la compactación de residuos orgánicos comunes, que evita la entrada de oxigeno con su consecuente pudrición, y a cambio se inicie su fermentacion.

El trabajo de Laura Catalina Ossa, fue basado en las “Pacas digestoras Silva”, del ingeniero forestal Guillermo Silva Pérez, quien creó el sistema desde 1990, encontrando que la mejor manera para manejar los residuos sólidos no es la pudrición, sino la fermentación. “Había que evitar que los residuos orgánicos se pudrieran, había que evitar que les entrara el oxígeno”. 

Y afirma que una paca digestora es como un barril de vino, es un aparato digestor, como lo es el estómago y se construye a través de un cajón de madera que puede ser de un metro cúbico, sobre el cual se van apilando los desechos por capas presionándolos con los pies o con alguna herramienta que pise los desechos; luego se desarma el cajón y se deja en el lugar en el cual se compactó. 

Los residuos orgánicos susceptibles de ser degradados a través de este sistema pueden ser la poda de jardines, chamizos, hojas, heces animales, cáscaras de frutas o de huevos, conformando un conjunto de capas de material en degradación, lo que se constituye al final en un suelo vivo.

PACA DIGESTORA 1Foto: Cortesía Guillermo Silva Perez

 

El material orgánico compactado puede almacenar hasta unos 500 kilogramos de peso, y tiene la ventaja que permite ahorrar el transporte y almacenamiento de los residuos, ya que la paca una vez compactada, se puede dejar en el mismo lugar en el que se trabajó.

Al prensar la materia orgánica, pierde oxígeno y se facilita el proceso de fermentación. La paca está compuesta por múltiples niveles, que pueden ser aserrín o pedacitos de madera o de ramas, de desechos orgánicos, y de tierra. A través de las pacas es posible tener unos suelos mejor preparados para siembras de vegetales o plantas de jardín sin la utilización de fertilizantes artificiales. Este sistema permite que los residuos no sean enterrados o incinerados en hogueras como lo que sucede con la hojarasca y no tienen olor, ya que el proceso de prensaje elimina el oxígeno y facilita la fermentación y no la pudrición, proceso en el que se producen los lixiviados.

Silva afirma que cuando las personas voltean con pala los residuos, la materia orgánica gana oxígeno, se pudre, genera lixiviados y al final se produce mal olor; contrario a lo que sucede con la compactación. La degradación de las pacas sucede aproximadamente en seis meses, luego de ese tiempo se puede sembrar sobre ella, aprovechando la descomposición de los desechos orgánicos.

Actualmente, en el barrio Belén de Medellín la Fundación Cultivo de Amor, continúa la promoción de las pacas digestoras. El profesor Silva y la Ingeniera Ossa han dado conferencias en la Universidad de Antioquia con el propósito de que un mayor número de personas pueda implementar este proyecto, porque según el profesor Silva, todo ser humano tiene el deber de construir un ambiente sano y trabajo digno para los suyos.

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