Viernes, 24 Mayo 2019

Análisis muestra las señales de alerta. Según informe del Ministerio de Educación, el 30% de los niños advierten haber sufrido de matoneo en Colombia. 

acosopequeña

Foto: Pixabay.com

Detectar el acoso escolar en sus primeras etapas sería clave para evitar que los niños víctimas tengan consecuencias psicológicas y que a futuro presenten un apropiado desarrollo social, lo anterior de acuerdo a profesionales de la Fundación Universitaria San Martín, quienes se apoyaron en cifras recientes del Ministerio de Educación que explican que en Colombia el 30% de los niños advierten haber sufrido de matoneo.

Demis Certuche, psicólogo de la Fundación Universitaria San Martín (FUMS), informó que “Hay padres o familiares que no se preocupan por el matoneo, no les genera ningún tipo de inquietud. Creen que la problemática difícilmente llegará a su círculo cercano y mucho menos afectará a sus hijos. El problema es que sus pequeños están padeciendo de acoso y ni siquiera lo saben, de allí la importancia de conocer comportamientos que podrían ser señal de ello”.

Al tiempo que advirtió que según la Defensoría del Pueblo, el acoso puede darse de manera directa e indirecta. El primero es cuando ocurren agresiones físicas y peleas que incluyen daño del cuerpo; en el segundo se genera aislamiento social, mediante diversas acciones de amenazas, críticas, burla y discriminación de cualquier índole.

Por ello, invitan a prestar atención a lo que serían indicios de acoso escolar.

Ø Aislamiento: Muchas veces las víctimas empiezan a tener miedo de estar con otros niños o dejan de interactuar con ellos. Se encierran en el hogar y evitan frecuentar parques o las actividades extracurriculares de la escuela.

Ø Cambios drásticos: Es común que los niños o niñas (víctimas) tengan dificultades escolares, bajen sus calificaciones, muestren cuadros de depresión, estrés, desórdenes alimenticios y problemas para dormir. Aunque parezcan situaciones fáciles de detectar, los niños recurren a diferentes maniobras para cubrirlas.

Ø Ciberacoso: Usualmente son ataques e intimidaciones a través de internet y las redes sociales. Las burlas, insultos, amenazas y chantajes son las acciones más comunes y los perpetradores lo hacen de manera anónima -en ocasiones-. Se utilizan fotografías de la víctima para ridiculizarla y se exponen a grupos específicos donde el menor tiene interacción.

“Sin duda el acoso escolar o bullyng, llamado matoneo es un problema sumamente peligroso. Las consecuencias son bastante peligrosas e indeterminadas. Hay algunas alarmantes que pueden terminar en un acto suicida. Según cifras de expertos, tres de cada cinco niños y niñas víctimas de bullying piensan en el suicidio, y uno de cada tres lo intenta”, precisó Certuche.

En Colombia, un estudio de RedPapaz que abarcó a 50 mil jóvenes, demostró que los más afectados por esta situación son los niños y niñas de los grados quinto de primaria y noveno (bachillerato).

Por su parte, la ONG Bullying Sin Fronteras junto al doctor Javier Miglino, desarrollaron un informe de la materia en Colombia, desarrollado entre octubre de 2017 y el mismo mes de 2018. En ese tiempo se contabilizaron 2.981 casos graves de acoso, lo que colocó al país como uno de los países con mayor cantidad de casos en el mundo.

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