Domingo, 20 Octubre 2019
Catorce6 conoció la resolución del Ministerio de Salud que extiende la alerta para poder importar el suero.
oruga
Foto: Uniandes

En los últimos 10 años, según el Ministerio de Salud, en Colombia han ocurrido 35 accidentes por envenenamiento con orugas del género Lonomia, en su mayoría de severidad moderada, particularmente en Casanare y Arauca. No son muchos pero hay antecedentes muy graves como la muerte de un niño en Argentina. Lo cual tiene a Colombia en alerta.

Lo complicado es que antiveneno no ha podido ser producido en el país y por eso el Ministerio tiene que prorrogar la alerta sanitaria para dar prioridad a su importación.

Según la resolución que extiende 18 meses la contingencia, el Instituto Nacional de Salud ya pudo hacer el antiveneno pero está en fase de desarrollo y no ha logrado obtener el registro sanitario del Invima. Por el momento seguiremos trayendo el suero, principalmente de Brasil.

“En el periodo comprendido entre 2013 a 2017 se reportaron un total de casos, el último presentado en 2017 en el municipio de Puerto Gaitán, Meta. La afectación ha venido creciendo en los últimos años ”, dice la entidad.

El accidente con dichas larvas provoca, entre otros síntomas, urticaria, dolor de cabeza, náuseas, hematomas y hemorragias en diferentes partes del cuerpo.

Una publicación de las últimas semanas de la Universidad de los Andes advirtió que el veneno liberado por la oruga, tras el contacto con sus espinas, ingresa al torrente sanguíneo a través de la piel y bloquea los factores de coagulación. “Provoca que los vasos se debiliten y rompan y que haya sangrado espontáneo. El sistema de coagulación comienza a producir fibrina para controlar la hemorragia, pero esta malla no logra mantenerse y se disuelve, pues los factores que la estabilizan han sido bloqueados. El sangrado puede ser nasal, gingival, abdominal e intracerebral. Las alteraciones en la coagulación pueden aparecer de 12 a 72 horas después del accidente”, explica el médico toxicólogo Javier Rodríguez.

En el mercado existen medicamentos —antifibrinolíticos— que reactivan los factores encargados de la coagulación y su uso es muy frecuente en hemorragias uterinas, comenta. Aunque se han probado como una alternativa para contrarrestar el efecto del veneno de la oruga, en la práctica, dice, no han logrado los resultados esperados.

“En los casos severos, el paciente podría fallecer en cuestión de horas, dependiendo del grado de compromiso del sistema de coagulación y el lugar del sangrado. Cuando es intracerebral, aumenta la posibilidad de morir. También, si se desarrollan complicaciones secundarias como una insuficiencia renal”, agrega el especialista.

Resolución No. 1487 de 2018 by Santiago Rincon Avendaño on Scribd

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