Domingo, 22 Octubre 2017
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La Corte suprema de Justicia  asegura que la medida busca preservar la vida y bienestar del animal. Corpocaldas y directivas del zoológico defienden con argumentos técnicos la decision.
El fallo señala que la decisión está basada en la ley 1774 del 2016 y tiene como finalidad proteger los derechos del mamífero, los cuales fueron vulnerados al sacarlo de la reserva Rio Blanco en Caldas, donde vivió toda su vida y llevarlo a Barranquilla. La Corte calificó al oso  como un ser sintiente que tiene sus propios derechos que deben ser respetados por el hombre.

“Los animales son sujetos de derechos sintientes no humanos que como tales tiene prerrogativas en su condición de fauna protegida a la salvaguarda por virtud de la biodiversidad y del equilibrio natural de las especies, y especialmente la de naturaleza silvestre. Como tales, deben ser objeto de conservación y protección frente al padecimiento, maltrato y crueldad injustificada”, señala el fallo.

Sin embargo, la medida no fue bien recibida entre las directivas y veterinarios del zoológico de Barranquilla, entidad que a través de un comunicado de prensa reveló que devolverlo a su hábitat natural puede resultar fatal para el oso, toda vez que ha vivido toda su vida en cautiverio, lo que le ha impedido desarrollar habilidades para defenderse en un entorno libre. Además, precisa la entidad, el animal siempre ha estado en contacto con los humanos de quienes recibe su alimento por lo que alejarlo de su cuidado pondría en riesgo su vida, contrario a lo que señala la corte.


Oso ChuchoEl oso lleva 40 días en el zoológico de Barranquilla. Según esta entidad ya no es posible devolverlo a su hábitat natural porque se acostumbró al contacto con humanos / Crédito: El Heraldo

“El oso, que nació en cautiverio en la Reserva La Planada, ubicada en Nariño, y que posteriormente fue trasladado a Manizales, no puede ser liberado bajo ninguna circunstancia, teniendo en cuenta que se encuentra habituado al contacto humano desde su nacimiento y siempre ha dependido de las personas para subsistir. Aunque la Fundación es respetuosa de la decisión judicial, está evaluando la posibilidad de utilizar mecanismos legales para garantizar el bienestar del oso, bajo la premisa de que es una entidad idónea para alojar al animal, teniendo en cuenta su experticia de más de 40 años en el manejo de la especie”, decía el comunicado.

Este medio consultó la opinión de dos veterinarios que coinciden en que el hecho de que el animal esté en cautiverio en un zoológico no implica que esté sufriendo maltratos y aseguran que en estos casos las decisiones judiciales deben basarse en conceptos técnicos y no en el sentir popular.

“Es cierto lo que afirma el zoológico de Barranquilla, un animal que ha vivido toda su vida bajo el cuidado humano no puede dejarse solo y menos en una etapa tan avanzada de su vida ya a ellos les cuesta la adaptación. Es un oso que seguramente no aprendió a identificar fuentes de alimentos porque siempre los ha recibido por parte de personas y ya es muy difícil que se le pueda enseñar estando tan maduro. Está comprobado que muchas veces un animal puede estar mejor en un zoológico que en su estado natural ya que está rodeado de personal idóneo y que vela por su cuidado”, expresó Luís Miguel Díaz, veterinario.

Por su parte, Adalberto Meléndez manifestó que: “Es importante ver qué criterio tuvo la corte para tomar esta determinación, si se hizo un estudio previo, si se envió una comisión al Zoológico a investigar, porque no es válido decir que al animal se le están vulnerando los derechos por el simple hecho de estar en un zoológico, si así fuera tendrían que liberarlos a todos. Da la sensación de que fue una decisión permeada por las múltiples voces de rechazo que se oponían al traslado del animal a Barranquilla, que se tomó para darles gusto sin cerciorarse de la realidad. Tengo entendido que en el zoológico hay una hembra con la que el animal puede aparearse y reproducirse lo cual es vital porque es una especie en vía de extinción”. 

‘Chucho’ es un oso de anteojos de 22 años que vivió toda su vida en la reserva Rio Blanco en Manizales. En Junio pasado, Corpocaldas anunció su traslado hacia Barranquilla, argumentando que su compañera había muerto y era el único de su especie en la zona, lo que podría generarle problemas de estrés, entre otros, mientras que el zoológico atlanticense había una oso de su edad con la que podía interactuar.

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