Martes, 9 Marzo 2021

Las aves que surcan la capital colombiana, en su mayoría tinguas, han tenido que ser atendidas de urgencias por la falta de agua que ha causado la sequía. Dos de ellas murieron por deshidratación.

Esta es la época de migración de las tinguas azules (Porphyrio martinica), hoy en vía de extinción, desde Estados Unidos hasta Surámérica, y Bogotá es una importante escala por la cantidad de espejos de agua, árboles y alimento (vea también: Colombia, aeropuerto mundial de aves).

Sin embargo, este año el fenómeno de El Niño está tan grave que ha secado ríos, humedales y charcos (vea también: Una tingua de 2 metros habita cerros bogotanos).

Las aves han terminado en los parques y antejardines de las viviendas, donde los habitantes las han encontrado sedientas y las han llevado de urgencias. En total, 15 ejemplares han sido atendidos por la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres (Urras) de la Universidad Nacional.

Según Lina María Puentes, médica veterinaria de Urras, “las tinguas pueden ser peligrosas para los niños por su pico y sus filudas uñas”. Por eso deben ser trasladadas al centro de recepción de la Alcaldía de Bogotá, a la Terminal de Transporte Terrestre en el barrio Salitre, a la Terminal del Sur o al Aeropuerto Eldorado.

El centro de atención de animales también ha recibido este año aves rapaces como cervatillos, un gavilán y un águila de páramo entregada por una unidad de rescate de la CAR Cundinamarca, debido a una lesión por disparo con arma de fuego (vea también: Orden desde Casa de Nariño ante muerte de oso de los Andes).

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