Miércoles, 3 Junio 2020

El movimiento contra la represa del Quimbo desde su origen tuvo gran visibilidad nacional, al final los resultados para la comunidad deja frustraciones y muchos  reclamos. Catorce 6 estuvo en los reasentamientos.

Desde el año 2007 cuando Emgesa comenzó los estudios en el sur del Huila para llevar a cabo el proyecto hidroeléctrico del Quimbo, se generaron incertidumbres sobre el impacto ambiental y social que el mismo podría generar. Los primeros en reaccionar fueron los pescadores que hacían sus faenas aguas abajo de la futura presa y aguas arriba de la represa de Betania: la empresa que había iniciado un censo y algunas socializaciones en las zonas inundables no los tuvo en cuenta desde el comienzo.

Con el tiempo se fueron agrupando con campesinos y habitantes de las veredas que aterrados de un futuro incierto, encontraron en líderes sociales de Neiva como el profesor Miller Dussan su único apoyo: así nació Asoquimbo. “Es que los únicos que nos asesoraron desde un comienzo fueron los de Asoquimbo” dice hoy doña Mercedes Guarin*, habitante del reasentamiento La Escalereta uno de los cuatro centros poblados donde fueron reasentadas la mayoría de las familias beneficiarias del proyecto.

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Represa de El Quimbo en el departamento del Huila. 

“En un principio llegaron con el profesor Dussan estudiantes de último año de derecho y sicólogos que nos mostraban videos de cómo ha pasado en otras partes con estas represas, y claro todos nos asustamos con lo que nos iba a pasar” dice don Gerardo Ramirez*, líder comunal de otro de los reasentamientos. “Los de Asoquimbo empezaron a organizarnos, a prepararnos y a orientarnos. La empresa empezó a hacer censos y socializaciones y los de Asoquimbo nos decían que no fuéramos, que no nos dejáramos censar, que entre todos íbamos a parar la represa. Todo para ellos era no, no a la licencia, no a la represa, no a los censos, no a las socializaciones porque según ellos así íbamos a parar el proyecto. Nosotros les creímos y ese fue el error” dice Ramirez.

“Uno no sabe qué pesadilla es más grande si la represa del Quimbo o Asoquimbo que tanto nos engañó. Le digo esto porque muchos compañeros aconsejados por estos profesionales no se dejaron censar y ahora no pudieron recibir la compensación, pero también porque nos decían que fuéramos con ellos al bloqueo y mire lo que pasó: gente nuestra resultó herida, golpeada, maltratada y todos nosotros tratados como delincuentes por las mismas autoridades y políticos que habíamos elegido” dice Liliana Luna*.

Sin embargo la licencia se otorgó, la represa se construyó y el propio presidente Juan Manuel Santos y varios de sus ministros hicieron hasta lo imposible para que los tribunales del Huila la dejaran funcionar y así evitar lo que parecía un inminente apagón durante el pico del Fenómeno de El Niño a comienzos de este año. Las gentes de la región se lamentan de no haber tenido un liderazgo más positivo que les hubiera permitido entender el contexto de lo que estaba pasando, tener certezas de su futuro y mejorar con información técnica ambiental y social, sus condiciones de negociación. “Debieron haber hablado con la verdad y no engañar tanta gente, así nosotros hubiéramos decidido si los seguíamos o no. Pero lo que lograron fue dividirnos porque ahora hasta entre familia ni nos hablamos, cosa que antes no pasaba, en el Quimbo nos engañaron los amigos” dice Laura Marquez* habitante de Veracruz.

 

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La oportunidad perdida de beneficiar a la comunidad

Diego Vivas Tafur, procurador delgado para asuntos ambientales y agrarios dice con vehemencia que “Asoquimbo sigue engañando a las comunidades porque les aseguran que es posible ganar la decisión de abrir las compuertas del embalse y ese es un imposible práctico porque la licencia goza de total legalidad y los actos administrativos como las licencias ambientales obligan a las instituciones y a las empresas”. Vivas tuvo a su cargo la recepción de las denuncias presentadas por Asoquimbo, alega que “yo como Procurador les pedí en su momento argumentos técnicos para soportar sus quejas y no me los dieron. Y es una lástima porque se hubieran podido lograr muchas beneficios para las comunidades y para el medio ambiente si sus argumentaciones hubieran tenido soportes técnicos sólidos”.

Pero va más allá porque denuncia que se perdió una oportunidad única para encontrar un beneficio mucho mayor para los campesinos, el cual se esfumó por falta de asesoría técnica e intereses de los líderes de la Asociación. “Si no hubiera sido porque Asoquimbo y su líder se aprovecharon de la gente para hacer política, podrían haber jugado un buen rol porque las comunidades estaban necesitadas de una orientación seria”. Catorce6 intentó varias veces contactar al profesor Miller Dussan sin exito.

Y hay acusaciones mucho más graves. Víctor Manuel Lozada Sánchez, quien asesoró a más de siete campesinos afectados por el proyecto hidroeléctrico, en entrevista con el Diario del Huila culpó a Asoquimbo de alejar de las compensaciones a muchos damnificados a las que tenían derecho.

Hoy los afectados sienten dolor por lo pasado, añoran recuperar el tejido social que han perdido pues en uno sólo de los asentamientos llamado San José de Belén, de 70 familias reasentadas sólo quedan 17 porque unos vendieron y otros se fueron buscando cómo sobrevivir pues la finca que les iban a dar para formar sus parcelas fue objetada por la CAM (autoridad ambiental del Huila) porque hace parte de la ronda hídrica de la quebrada más cercana. “Ya nosotros no sabemos en quien creer dice doña Mercedes: Los sociales de la empresa como es lógico buscan defender los intereses de Emgesa, a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) sólo le interesa el documento que certifica que van cumpliendo sin verificar bien si es así, los de Asoquimbo de vez en cuando pasan pero ya no les vamos a sus reuniones y nosotros ni a misa podemos ir porque el padre no quiere recibir la iglesia que es una réplica que nosotros pedimos del templo que teníamos antes de la inundación”.

Hoy la mayoría tiene una mirada triste a pesar de que tienen una casa bonita como dice Mercedes, ya no somos alegres, ya no estamos unidos y dejamos de ser echados pa’lante. Hoy Dussan enfrenta procesos judiciales por obstrucción en vía pública y afectación del orden público, mientras que el Gobernador del Huila intenta poner a todos de acuerdo en una mesa temática regional que él mismo convocó desde comienzos de su mandato en enero de este año y que a la fecha muchos piensan que de alli no ha salido nada.

*todos los nombres de las personas reasentadas fueron cambiados por solicitud de los entrevistados.

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