Martes, 4 Octubre 2022

Los altos niveles de ruido en la ciudad de Medellín están pasando su cuenta de cobro: el incremento de enfermedades cardiovasculares y la presencia de estrés en los habitantes son las consecuencias de esta abrumadora problemática.

Según el más reciente informe de los Recursos Naturales y del Medio Ambiente de la Contraloría, las personas que se exponen diariamente a altos decibeles presentan mayor riesgo de enfermedades graves como presión arterial alta, gastritis, disminución de la visión nocturna, fatiga y dificultad para dormir, señaló el ente administrativo.

La carrera 70, el Parque de El Poblado o el Lleras son los lugares más propensos a la contaminación auditiva debido a la proliferación de bares y discotecas sin un control estricto de las autoridades.  El problema aumenta si se tiene en cuenta que estos sitios se ubican en medio de zonas residenciales de la ciudad.

Para los investigadores de la Universidad de Medellín, el origen de la contaminación auditiva se debe tanto al incremento diario de automóviles, así como al desarrollo de obras civiles, crecimiento urbano y propagación de zonas de esparcimiento y comercio en la ciudad.

Por esta razón, el Gobierno ha empezado a implementar medidas en el área metropolitana a través de sistemas de monitoreo y los denominados “mapas del ruido” para vislumbrar zonas que requieren mayor atención, con adecuadas medidas sancionatorias para quienes no acaten las normas y no cuenten con permisos o licencias ambientales y de construcción. 

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Editorial

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