Lunes, 6 Abril 2020

Pérdida de suelo fértil para siembra, propagación de nuevas plagas y ausencia de cultivos, son algunas de las consecuencias que atraviesa el Tolima debido a la fuerte sequía por fenómeno del niño en esa región del país. Entidades del departamento anuncian emergencia y piden ayuda al gobierno.

En un comunicado dirigido al Presidente de la república, gremios económicos, instituciones académicas, cámaras de comercio, cultivadores y sector ganadero exigieron cuanto antes medidas para mitigar los efectos del clima en los cultivos y nuevas estrategias para proteger a los productores agroindustriales.

Los cultivos de arroz, algodón y maíz son las principales víctimas del desastre. Según cifras de la Cámara de Comercio de Ibagué, estos pasaron de 80 mil hectáreas sembradas hace 5 años, a menos de 10 mil en lo que va corrido del año. En los primeros meses hubo que aplazar los cultivos por lluvia, mientras en segundo semestre la falta de agua y los altos costos en sistemas de riego han empeorado la situación.

Según asegura la comisión encargada de la petición, el descuido en varias zonas ha generado la propagación de nuevas plagas que afectan de manera dramática las siembras. En esa medida, instituciones educativas como la Universidad del Tolima están poniendo en marcha estrategias para combatir el cambio climático y disminuir emisiones de CO2 a la atmósfera. “Las altas temperaturas no son habituales y esto hace que los sistemas de producción cambien. Esto hace más vulnerables a los cultivos que no están adaptados a estos cambios”, aseguró Hernán Andrade, docente de la Universidad del Tolima.

Con el empleo de sistemas agroforestales y la siembra de vegetación nativa, se espera proteger los cultivos de factores como lluvias fuertes, radiación y altas temperaturas, para mitigar las fuertes condiciones del clima. “La idea es preparar el suelo lo menos posible, evitar su remoción y manejar la humedad, de modo que brinde condiciones adecuadas, nutrientes a los cultivos y así se reduzca la emisión de gases de efecto invernadero” señaló el profesor Andrade.

Con esta iniciativa, las asociaciones esperan que el gobierno aplace los plazos de pago de impuestos a cultivadores y se reduzcan visiblemente los precios de las semillas, abonos e insecticidas, mientras se comprometen a emplear estrategias para fortalecer la siembra, preservar los ríos, quebradas y páramos, de acuerdo a los planes de ordenamiento territorial, para que los cultivos se reubiquen y no afecten zonas protegidas y de importancia para la biodiversidad.
 

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