Sábado, 18 Enero 2020

Texto: Daniel O. Mendivelso Rodríguez

Contaminación de acueductos y sistemas de desagüe, bloqueo de flujos de agua, malos olores, infecciones y alteraciones en la salud son los impactos más frecuentes por vertimiento de aceite de cocina de hogares, colegios, hoteles, industrias y restaurantes al sistema de alcantarillado. Autoridades prenden las alarmas, pero el desconocimiento de la población aumenta el riesgo.

Los aceites vegetales tienen un límite máximo de uso. Si se abusa de ellos pierden sus propiedades y pueden convertirse en un enemigo silencioso. Estos, al verterse en alcantarillas crean una capa superficial que evita la adecuada trayectoria del agua y sumado a grandes cantidades de basura pueden producir graves inundaciones. Para Leonela Páez González, ingeniera ambiental de Biogras “Los aceites vegetales, para la cocción de alimentos deben usarse máximo tres veces. En establecimientos gastronómicos, para salvaguardar la salud de los clientes, el cambio es obligatorio mínimo una vez por semana.

Cuando los aceites usados no son recolectados en sitios especializados y con la estricta vigilancia de las autoridades, van a parar a cientos de plantas de envasado ilegal, que funcionan en las principales ciudades del país. “Estas acopian el aceite, lo limpian de sustancias químicas para regresarlos a un estado transparente y luego lo comercializan en restaurantes a bajos costos, sin adecuadas medidas de manejo” señaló la ingeniera Páez.

Recomendaciones para evitar impactos críticos en la salud y los ecosistemas

Líderes en procesos de recolección de aceite de cocina usado recomiendan a la ciudadanía sencillas acciones, para evitar daños irreversibles en la salud y los ecosistemas.

En el hogar, luego de dar un uso moderado, se debe dejar enfriar e ingresar en un envase plástico (PET), correctamente cerrado para evitar derrames. De allí es necesario trasladarlo a los contenedores naranja del punto limpio más cercano. En el caso de restaurantes e industrias se recomienda depositar en su envase original y solicitar el servicio de recolección a empresas autorizadas como Biogras y Biols Aceítes Reciclados, que sin ningún costo prestan el servicio.

También para bienestar de la comunidad, estas organizaciones brindan asesorías y capacitaciones sobre la disposición final del producto y realizan campañas de sensibilización y educación ambiental en procesos de sostenibilidad y uso responsable de los recursos naturales del país.

Abrirán nuevos centros especializados para recolección de aceite

En la actualidad, los puntos naranja se encuentran ubicados en la ciudad de Bogotá en el Centro Comercial Plaza de las Américas, Clínica San Rafael y Universidad Militar. Se espera la instalación de más de 15 contenedores en puntos estratégicos, para que las personas acudan con el aceite usado sin ninguna restricción. Así mismo, diferentes empresas se han sumado a la iniciativa ecológica, con campañas internas que buscan que los empleados dispongan adecuadamente de herramientas para la disposición final de este tipo de residuos contaminantes.

Productos amigables con el ambiente

El aceite de cocina usado es materia prima para la generación de biocombustibles. Estudios señalan que el biodiesel reduce casi en noventa por ciento las emisiones de gases efecto invernadero a la atmósfera, contrario al combustible fósil tradicional, que es usado en transporte y maquinaria y se considera como el principal promotor del aumento de temperatura en el planeta.

En esa medida, gobierno y empresas recomiendan a la población hacer uso de los puntos naranja, como estrategia para salvaguardar el recurso hídrico, el alcantarillado y la salud de los colombianos, mientras de alguna manera, las autoridades evitan que manos criminales sigan obteniendo beneficios, problemática que a mediano plazo podría convertirse en una grave crisis de salud pública.

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