Jueves, 18 Octubre 2018

Eduardo Chávez López

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¿Qué pasa con los temas ambientales que para el ciudadano promedio es como si le hablaran en chino? Pocas disciplinas tienen que ver tanto con la vida cotidiana como la ambiental; sin embargo, el interés que despierta sigue siendo marginal si se le compara con aspectos como la economía, el bienestar, el deporte, la farándula o la política. De hecho, es muy común que los medios de comunicación masivos informen sobre las realidades ambientales solo cuando estas se vuelven catástrofes.

Recientemente, en un encuentro de comunicadores organizado por la Fundación Futuro Latinoamericano en Lima, periodistas de importantes medios latinoamericanos narraban las batallas que tenían que dar con sus editores para que le aprobasen la publicación de una nota relacionada con medio ambiente. Que el tema no vende, que el tema desconecta al lector, que es aburrido, que es de largo plazo… son los recurrentes argumentos de los jefes de edición de medios latinoamericanos para relegar a las últimas páginas los temas ambientales.

En la reunión de Lima, motivados por el reconocido periodista inglés ex BBC James Painter, se identificaron las posibles barreras que hay que superar para darle a lo ambiental la relevancia que se merece. Aquí les comparto algunas:

 

El tecnicismo de sus fuentes: Si bien es cierto que toda la información ambiental se soporta en investigaciones y estudios técnicos, es muy notorio el poco esfuerzo que hacen los poseedores de esa información para hacerla cercana al ciudadano medio. Al contrario, pocos mundos como el ambiental cuentan con una jerga especializada que lo aleja cada vez más del diálogo ciudadano.

 

Desconocimiento del público por parte de quienes comunican: Parece ser que los comunicadores ambientales terminan también contagiados por el tecnicismo de sus fuentes y sus notas dejan de estar dirigidas al ciudadano medio, produciendo una diáspora de lectores y televidentes hacia espacios menos estresantes.

 

“Cuando las notas están ligadas a historias

esperanzadoras o a imágenes reveladoras, preferiblemente bellas,

el lector aprende, se motiva y queda vinculado con el tema”

 

Poca información esperanzadora: El ambientalismo en el mundo ha venido siendo percibido como un grupo humano que solo comunica de los desastres que ya pasaron y los que vendrán. La información sobre muerte y crisis conduce a la parálisis. Los problemas ambiental es solo se enfrentan con acciones positivas. “El problema no es algo nuevo, pero las soluciones sí pueden serlo”, dice el periodista inglés Mike Shanahan.

Pocas historias motivadoras: La información ambiental fría y abstracta ahuyenta al lector. Por el contrario, cuando las notas están ligadas a historias esperanzadoras o a imágenes reveladoras, preferiblemente bellas, el lector aprende, se motiva y queda vinculado con el tema.

 

Poca relación temática con las preocupaciones cotidianas: Siendo que lo ambiental tiene que ver con la salud delas personas, su bienestar y su trabajo, pocas veces se vincula el tema con esas preocupaciones prioritarias.

El debate se está polarizando: La radicalización del debate ambiental desmotiva al ciudadano medio, que lo ve como una pelea de grupos con intereses específicos alejados de los intereses dela sociedad. Para informar e informarse sobre estos temas, es clave contar siempre con una segunda opinión y preferiblemente una tercera. El equilibrio de la información redunda en beneficio de toda la sociedad. No cabe la menor duda de que el principal desafío de los comunicadores ambientales es estar más cerca del ciudadano medio para entenderlo y nutrirlo de la información.

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