Jueves, 15 Noviembre 2018
Cecilia Rodríguez González-Rubio
 
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Al transformar a estado líquido el gas natural, este no sirve como combustible, pero así se facilita transportarlo a zonas hacia donde no hay gasoductos y resulta útil para su uso en vehículos de carga. En estos su uso se vuelve dramáticamente más eficiente, porque el gas natural comprimido ocupa 4,3 veces menos espacio que el natural, pero el licuado aun 5 veces menos que el comprimido. Licuado se posibilita su uso en vehículos de carga en los que hasta la fecha el gas comprimido no se ha utilizado porque los tanques ocuparían mucho espacio del vehículo. Los beneficios ambientales y económicos serían muy importantes considerando que la mayor proporción de contaminantes emitidos a la atmósfera provienen de fuentes móviles, es decir, vehículos y otros, además de los menores costos.
 
El gas licuado para el uso en la generación eléctrica en zonas no-interconectadas por la red eléctrica nacional es una solución más limpia y más económica que los llamados combustibles líquidos que se utilizan hoy. No hay que confundir estos con el gas licuado. Aquellos se consumen en estado líquido mientras que este se debe regasificar para consumirlo. Los beneficios de licuar el gas natural son enteramente de logística y versatilidad, pero críticos en los costos. No está atado a un gasoducto, que es la restricción principal para el acceso al gas natural, un combustible más limpio que muchos.
 
Para el uso residencial en las cocinas y calentadores de agua no se trata de una mejoría, sino de contar o no con gas natural —inasequible para muchos por no estar cerca de gasoductos—. Así hay innumerables poblaciones en Colombia, que por su distancia todavía tienen altas tasas de uso de leña y carbón vegetal para cocinar los alimentos.
 
En Colombia, el uso del gas natural ya ha comprobado sus efectos positivos para la economía y el ambiente frente a otros hidrocarburos. La licuefacción del gas natural podrá contribuir con la disminución de la deforestación y las emisiones de gases efecto invernadero por la sustitución de combustibles más contaminantes. A ello se suman los beneficios sociales y económicos que le presta a las poblaciones. De otra parte, una mayor demanda de gas podría redundar en mejores condiciones económicas para el aumento de las reservas probadas en el país, con el fin de ampliar el impacto de los beneficios de este combustible en todo el territorio nacional.
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