Lunes, 21 Septiembre 2020

Investigadores de la Universidad Nacional adelantaron pruebas en laboratorio y observaron que el veneno de Micrurus lemniscatus y M. sangilensis en el ensayo de citotoxicidad redujeron células vivas tumorales al 30%.

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Foto: Agencia de Noticias UN

Según se informó desde el Alma mater, además de caracterizar y probar el efecto del veneno de tres especies de estas serpientes, se evaluó su actividad citotóxica en una línea celular cancerosa de seno (HTB-132), demostrando su potencial aplicación en tratamientos médicos.

La investigadora Janeth Alejandra Bolívar, magíster en Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), comentó que los venenos de las serpientes del género Micrurus, o corales verdaderas, son conocidos principalmente por sus efectos neurotóxicos, pero no por sus posibles aportes a la salud.

Explicando además que, aunque el efecto del veneno ejerce un bloqueo sobre la placa neuromuscular al lesionar a una persona, desencadenando en el peor de los casos una parálisis respiratoria y la muerte, esta sustancia tóxica podría inhibir la proliferación de células.

“Este estudio se desarrolló con el veneno de tres especies de serpientes del género Micrurus del país: M. medemi, M. sangilensis y M. lemniscatus. Solo la sustancia tóxica de M. medemi no presentó un resultado tan marcado en las células tumorales frente a los otros dos venenos”, comentó la investigadora.

En este mismo estudio se demostró que el veneno de M. medemi es el de mayor letalidad, requiriendo menos microgramos de veneno inyectado para producir la muerte en 48 horas respecto a los venenos de M. lemniscatus y M. sangilensis.

“Realizamos una caracterización parcial del veneno dentro de la cual evaluamos la actividad tóxica del veneno completo, mediante pruebas de letalidad en ratones y pruebas de citotoxicidad sobre un cultivo primario de neuronas hipocampales de rata”, explicó sobre el proceso.

No obstante, aclara que el veneno de M. lemniscatus presentó un mayor efecto citotóxico sobre el cultivo de neuronas, posiblemente debido a una mayor afinidad de este con el tejido nervioso.

Los venenos de las serpientes del género Micrurus han sido poco estudiados por la dificultad para recolectarlos y mantenerlos y porque las cantidades producidas por individuo son bajas.

M. medemi y M. sangilensis son especies endémicas de Colombia, ubicadas en las regiones Orinoquia y Andina y sus venenos no han sido objeto de estudio hasta el momento.

"M. lemniscatus se distribuye en la Región Andina, en la cuenca amazónica y del Orinoco. La mayoría de estudios para esta especie se ha desarrollado con poblaciones de Brasil, aunque este año se encontró uno con veneno realizado en Leticia; aun así es poco lo que se conoce de las especies colombianas”, dijo la investigadora.

Para el estudio se emplearon venenos liofilizados de M. medemi de la Región Orinoquia, M. sangilensis de la Región Andina y M.lemniscatus de la Región Amazónica de Colombia, procedentes del Banco de Venenos del Instituto Nacional de Salud. El veneno liofilizado fue almacenado a temperaturas inferiores a -20 °C para su conservación en el laboratorio del Grupo de Investigación en Proteínas (GRIP) de la UNAL.

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