Domingo, 18 Agosto 2019

La llegada de grandes buques a zonas portuarias como Santa Marta, Cartagena o Buenaventura se ha convertido en la causa de extinción de una especie de caracol, que al entrar en contacto con el tributilo de estaño (TBT), componente de las pinturas antiincrustantes utilizadas en los barcos, altera sus órganos sexuales.

El fenómeno se llama imposex y se agudizó desde hace tres años, cuando Colombia no se suscribió al convenio establecido por la Organización Marítima Internacional (OMI), en la que se prohibía el uso de TBT en el sector marítimo, principalmente en los astilleros (talleres donde se reparan buques), porque su uso ha sido indiscriminado, flexible e incontrolado en las costas del país.

La contaminación por compuestos orgánicos de estaño, explica la OMI, causa deformaciones en las ostras y provoca el cambio de sexo irreversible en las hembras de la especie Nucella lapillus, un caracol hermafrodita que reacciona al TBT alterando su comportamiento hormonal y la regulación de testoterona, por lo que termina desarrollando solo carácteres sexuales masculinos. Al limitarse la capacidad reproductiva, al punto de la esterilización, se estaría provocando la extinción local de las especies sensibles.

Un monitoreo realizado en la bahía de Santa Marta y coordinado por Néstor Campos, director del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (Cesimar), registró que en los moluscos gasterópodos, dentro de la subclase prosobranchia, el imposex está presente en 268 especies, distribuidas en 33 familias. La muricidae es la más afectada. Según Campos, al quedar Colombia por fuera del convenio internacional, el país está en mora de crear un mecanismo legal que le permita ejercer un control efectivo y proteger dicha especie.

Con diversos estudios, la OMI ha demostrado que el TBT persiste en el agua, de manera que mata organismos marinos, causa daños al medio ambiente y posiblemente entra en la cadena alimenticia a través de ostras y vertebrados acuáticos. Por otra parte, el Cesimar advierte que aunque la especie Nucella no se encuentra catalogada como propicia para el consumo humano, las alteraciones podrían impactar los ecosistemas marinos.


buque
El TBT es uno de los contaminantes más tóxicos introducidos al mundo marino
 y su uso indiscriminado se da principalmente en la zona de puertos, pero Colombia aún no
restringe su uso. / Foto: Latam.discovery.com - Foto portada: Agenciadenoticias.unal.edu.co

 

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