Jueves, 23 Noviembre 2017
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Por cada Pez León atrapado se salva la vida de 34.164 peces y 6.132 crustáceos, pero pone 2 millones de huevos al año. Urgen medidas. 

Pez León, Deliciosa Amenaza. Ese es el nombre de la estrategia impulsada por el Gobierno Nacional desde 2015 para incentivar su consumo humano, con el fin de poner freno al peligro que ha generado esa especie en los ecosistemas del caribe colombiano y que prendió las alarmas en las autoridades ambientales del país en 2010 cuando Catorce6 informó en primicia sobre su llegada a las costas de San Andrés y Santa Marta.

En marzo de 2010 la edición impresa de la revista registró una de las primeras apariciones del pez en el Caribe, cuando un grupo de biólogos y estudiantes de biología marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano prendieron las alarmas por el avistamiento de un ejemplar en el sitio de buceo conocido como Punta Granate, en área del Parque Natural Tayrona.

La estrategia del Gobierno para su consumo ya se ha usado en otros países del Caribe como Jamaica y México y dejaría resultados nada despreciables. Según el Ministerio de Ambiente, por cada Pez León que es atrapado para el consumo humano, se salva la vida de 34.164 peces y 6.132 crustáceos, los cuales se ven amenazados por este depredador que no solo es bueno para cazar, sino también para reproducirse, pues tiene la capacidad de poner 2 millones de huevos al año.

Incluso hasta un libro de recetas fue publicado por el Ministerio en alianza con la cadena de supermercados Olímpica y los restaurantes Rausch. En ella se muestran de manera sencilla las preparaciones de esta especie y sus acompañamientos sugeridos, todo con el fin de aumentar la demanda. 

Sin embargo se presentó un problema estructural que también había anticipado Catorce6: las herramientas para cazarlo eran muy costosas para pescadores artesanales y comunidades costeras. Solo la bolsa contenedora especial y el arpón superaban los 310.000 pesos en el mercado local, lo cual desincentivaba notoriamente su pesca. 

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El afán de las autoridades por controlar la especie radica en el estudio del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras – Invemar- que advierte que “es una amenaza para el hombre quien puede sufrir accidentes al pisar o tocar sus nocivas púas venenosas y además es una amenaza para las especies nativas, dado que se alimenta de peces jóvenes que sirven de alimento para el hombre, como el pargo, el mero y la langosta. También consume larvas de peces que son vitales para la ecología de los arrecifes coralinos”.

Para ello, se unieron Coralina, Invemar y un grupo de académicos que crearon tres trampas artesanales, y sus respectivos instructivos, para ser fabricados con botellas y garrafones de agua reciclados, reduciendo el costo de las trampas a menos de 7.000 pesos.

Complementando esta estrategia, el Invemar publicó en 2014 el Plan para el manejo y control del Pez León en el cual establecía la implementación de protocolos, recursos humanos, económicos y priorización de áreas para la captura de la especie, la mayoría para aplicar en un tiempo menor a 6 meses.

Lo grave es que a pesar de todos los esfuerzos para detener la especie, su crecimiento es imparable. Un estudio del Centro de Estudios en Ciencias del Mar (Cecimar) de la Universidad Nacional estima que para mitad del año 2016 había un millón de ejemplares solo en la isla de San Andrés, los cuales estarían consumiendo más de 700 toneladas de otros peces al año.

En diálogo con Catorce6 el biólogo marino y líder del estudio, Arturo Acero, advirtió que “por lo menos en aguas someras de San Andrés ya no se ve esta especie porque la misma gente los ha pescado para su consumo, pero en aguas muy profundas sigue estando abundantemente y es en todo el Caribe Colombiano, no solo en San Andrés… seguramente hay muchos más del millón que habíamos calculado”.

Y anticipa consecuencias maximizadas: “como nosotros mismos nos hemos encargado de reducir enormemente la riqueza de los arrecifes, entonces ese daño se va a ver sinergizado e incrementado por la presencia del Pez León. La situación es muy mala en referencia a esta especie y a los arrecifes y a la biodiversidad, sobre todo cerca a sitios poblados”.

“El problema no es el plan sino el presupuesto para implementarlo”, Aseguró el biólogo sobre el plan nacional del Invemar. “Lo ideal sería hacer trabajos para limpiar arrecifes de esta especie pero esto tiene costos muy elevados y Colombia no tiene como asumirlo”.

Foto 19 pez leon en Coloombia Su capacidad destructora ha sido subestimada después de la denuncia en primicia de Catorce 6 en 2010 / Foto: Invemar

Cazar al León, urgencia manifiestaEn aras de la sostenibilidad de la pesca de otros animales, desde todos los puntos de vista es necesario intensificar las acciones, donde está presente el Pez León, para incrementar exponencialmente su caza. Parece una paradoja. En primer lugar porque aunque no existe una cifra ni siquiera aproximada de los ejemplares que hay en todo el mundo, se sabe que millones de ellos ya invaden tres océanos: Índico, Pacífico y Atlántico.

Si se tiene en cuenta que cada uno de estos animales consume casi tres gramos diarios de otras especies -langosta, mero, paro, chernas, entre otros- el desastre ambiental y alimentario de las próximas décadas “podría ser incalculable”, como han coincidido autoridades ambientales de México y Colombia.

De ese modo, incentivar la pesca del León masivamente, sería una alternativa para disminuir la sobreexplotación de otras especies, pues estudios publicados por Catorce6 en 2012 y reiterados recientemente por la ONU han advertido desde que con el ritmo actual, los peces destinados al consumo humano podrían desaparecer en 2050 porque  el 80 % de los océanos están sobreexplotados y la flota pesquera mundial es “tres veces mayor de lo necesario” para satisfacer más de 130 millones de toneladas que se comen al año.

En el caso de Colombia, la sobrexplotación, sumada a otros factores como la contaminación de los mares y ríos y los costos de la actividad ya tienen a la industria pesquera cerca de naufragar. Ya el 70% del pescado que consumimos es importado, en su mayoría de cultivos, para un consumo aproximado de 67.000 toneladas al año.

Una muestra de ello, según reveló la Asociación Nacional de Promotores de Pesca de Analdex, es que en el país había más de 50 embarcaciones dedicadas a la ‘producción’ de camarón, hoy no quedan más de 10. Por eso atrapar al Pez León se convierte en una opción no solo para reactivar económicamente la pesca sino también para proteger las demás especies.

Leer más: Edición 16 - Pez león, la plaga ya está aquí


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