Sábado, 14 Diciembre 2019

Preocupación hay entre las organizaciones ambientales y los pescadores de Japón por el anuncio de la planta nuclear de Fukushima de que verterá 11.500 toneladas de agua radiactiva al océano, debido a que ya no cuenta con espacio para almacenarla.

La planta nuclear se averió luego del devastador tsunami que siguió al terremoto de 9 grados en la escala de Richter, ocurrido el 11 de marzo de 2011. Por la gravedad del daño, la planta se quedó sin energía eléctrica y debe bombear diariamente 300 toneladas de agua para evitar el calentamiento de sus reactores.

Sin embargo, ya no tiene espacio para almacenar estos depósitos de agua, que al interior de la planta son guardados en tanques que contienen residuos de tritio. Por eso, desde que ocurrió el desastre se han realizado vertimientos de agua radiactiva al mar en varias ocasiones.

Los especialistas explican que el tritio* —una sustancia altamente contaminante y dañina para la salud humana— podría ser retirado y separado del agua en laboratorio, mediante un proceso muy costoso, lo que hace pensar a las directivas de la planta que la única solución a la vista es arrojar el agua radiactiva al mar.

Sobre el reciente anuncio, aunque los científicos aportan tranquilidad señalando que vertimientos como este son apenas “una gota de agua en un cubo”, organizaciones ambientales y pescadores del Japón temen que se afecte toda la población local de peces. Por su parte, ecologistas de todo el mundo plantean que este vertimiento podría causar una catástrofe ambiental marina.

*El tritio, según los científicos, puede que no afecte el pescado, sin embargo, puede ser perjudicial sobre la salud humana, porque va directamente a los tejidos blandos y órganos del cuerpo y podría aumentar el riesgo de cáncer y otras enfermedades.

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