Lunes, 17 Junio 2019

Luego de las medidas adoptadas hace varios meses por las autoridades ambientales de Sucre que buscaban detener la caza de las tortugas de mar, en los últimos días encontraron evidencias de que esta actividad se ha vuelto a poner en práctica.

Lo más preocupante para las autoridades es que entre las especies más apetecidas por los pescadores son la tortuga Carey, Caguama y tortuga Verde, catalogadas como especies en peligro de extinción, precisamente por su indiscriminada caza.

Entre las evidencias halladas están más de 2000 metros de redes de pesca, instaladas en varios puntos del Golfo de Morrosquillo, que estaban sujetas a bolsas y tanques de aire que les permitían mantenerse a flote.  

“Hace unas semanas recibimos la denuncia de que se estaban instalando redes y por eso vinimos a constatar y en efecto fue lo que encontramos”, manifestó un vocero de Carsucre, quien además agregó que en esta ocasión no fue encontrada ninguna tortuga entre las redes ni tampoco se logró identificar a los responsables de instalarlas.

Tortuga

Tortuga caguama o Caretta caretta  /Foto: Mexicampo

En el mundo el tráfico de especies es el tercer negocio más lucrativo después del narcotráfico. En Colombia, entre enero de 2015 y abril de 2016 incautaron 25.775 especies de animales y plantas. Normalmente los beneficiarios de este negocio son la industria de la moda, los comerciantes de delicatessen, los coleccionistas privados y la industria farmacéutica. En 2015, 5.104 delincuentes ambientales fueron capturados en el país.

De acuerdo con cifras de la Dirección de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional, en nuestro país el tráfico ilegal de especies afecta 234 tipos de aves, 76 especies de mamíferos, 27 especies reptiles y 9 de anfibios. Los más afectados son tigrillos, micos guacamayas, perezosos y también tortugas generando un desequilirbio en los ecossitema al extraer animales nativos.

En el caso de las tortugas, además de traficar ejemplares muertos por su piel, también las cazan por sus huevos. En 2015 Corpoamazonía incautó 19.500 huevos de tortuga charapa. Los utilizan para su consumo o para la industria de comercio. Además en Colombia, la mayoría de reptiles los obtienen de la Costa Atlántica, de Córdoba, Sucre, Cesar, Antioquia y Amazonas.

Según el experto en biología marina, Adolfo Molina, el relieve coralino de estas aguas, especialmente en cercanías al archipiélago de San Bernardo,las convierte en un hogar perfecto para este tipo de reptiles.

“Cerca a los corales existen gran fuente de alimentos para estos animales por eso se mantienen tanto tiempo cerca de estas aguas que además son cálidas y tienen bajo riesgo de depredación natural”, precisó Molina.

La principal finalidad de la pesca, según las autoridades, es comercializar las tortugas, las cuales tienen un alto valor en el mercado. Se estima que una vez cazada, cada tortuga puede ser vendida en 200.000 pesos.

Según Carsucre, la caza de tortugas, afecta indirectamente a otras especies de peces que quedan atrapados en las redes instaladas. De igual forma varias especies coralinas han resultado seriamente dañadas durante esta práctica. Esto porque al momento de recoger las redes, están son arrastradas y maltratan estas especies ocasionando su deterioro.

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