Domingo, 17 Febrero 2019

Durante las vacaciones decembrinas, el 70 por ciento de los colombianos se queda en su país. De los cerca de 8 millones de personas que viajan en el país, un 46 por ciento toma sus vacaciones de fin de año, según la más reciente encuesta de MercadoLibre.


El impacto se evidencia con fuerza en ciudades como Cartagena, San Andrés y Santa Marta, cuya ocupación hotelera supera el 90 por ciento entre el 26 de diciembre y el 11 de enero, según Cotelco.

No solo allí se ve el impacto turístico. Otros destinos como Cali, Pasto y el Eje Cafetero alcanzan un alto nivel de ocupación durante sus fiestas, que oscila entre el 60 y el 80 por ciento. Santa Marta, por ejemplo, recibe en esos días una cifra superior a las 500.000 personas. Uno de los síntomas del impacto del turismo son las aguas negras desbordadas; pero, ¿qué sucede con la gestión de residuos en estos lugares? Porque así como llegan los turistas, llega la basura.

Básicamente, la basura se traslada. En Colombia diariamente se producen 27.300 toneladas de basura, y al año 9’964.500 toneladas. Cada persona produce en promedio un kilo de basura diario. Cuando el impacto se desplaza de ciudad, en este caso Santa Marta, se prevé que medio millón de personas produzca 500 toneladas adicionales a lo habitual.

En realidad, las cifras hablan de que en 2011 Santa Marta llevó al relleno Palangana 141 mil toneladas de basura, de las cuales 13.600 –la mayor cifra del año– fueron en la temporada decembrina. En ciudades más pequeñas el fenómeno es menos obvio: Sincelejo, que al año recolecta 91.500 toneladas en el relleno El Oasis, no varía en fin de año significativamente; casi lo mismo que sucede con Valledupar o ciudades como Ibagué, Pereira e incluso Medellín.

Eso confirma la teoría del desplazamiento hacia los grandes centros vacacionales, que se ven afectados por el tema de la limpieza. Un hecho que pasa desapercibido, pero que, como ha reconocido Francesco Frangiali, secretario general de la Organización Mundial del Turismo, es que “cada vez más el turismo está siendo víctima, pero también contribuye al cambio climático y a la reducción de la biodiversidad”.

De hecho, en 1980 el total de turistas en el mundo era de 277 millones de personas. En 2010 la cifra se había disparado a 940 millones. Según Ocean Index Health, las playas son siempre las más afectadas. Colombia, en su índice, está en el puesto 94 en cuidado de sus recursos marinos, básicamente por el impacto sin control del turismo.

Cali, durante su Feria, incrementa su basura en 8 mil toneladas en comparación con el promedio mensual entregado a Interaseo S.A. El problema del incremento, que va del 15 al 18 por ciento, radica en que de las 671.000 toneladas al año, el 70 por ciento es de desechos reutilizables, un potencial subexplotado debido a que Cali no posee un plan de gestión de residuos coherente a lo propuesto en su plan de acción, y a que de los 2 millones y medio de habitantes solo el 15 por ciento recicla. Un problema que, por supuesto, se incrementa cada fin de año.

La cifra se replica casi igual en Barranquilla, porque en diciembre y enero, y durante las actividades festivas de Carnaval, se presenta un aumento en la cantidad de residuos recolectados. Del promedio mensual de 40.000 toneladas se incrementa a 8.000 toneladas adicionales durante las festividades de fin de año, cuando los residentes regresan a sus casas. Ese 20 por ciento es mayor que lo que se da durante el Carnaval, una fecha puntual de únicamente cuatro días, que solo ve un incremento en las basuras del 5 por ciento.

En Cartagena, el impacto es mayor: los porcentajes de residuos aumentan entre un 25 y un 35 por ciento en los meses de noviembre, diciembre y enero, Semana Santa y vacaciones de mitad de año (ver nota adicional).

La capital de país es la que más recoge toneladas de basura por día. En Bogotá se producen en promedio 5.700 toneladas de basura por día, pero en las festividades de diciembre 2011, por ejemplo, llegaron hasta 6.500 toneladas al relleno de Doña Juana. Se estima que, de este total, aproximadamente el 70 por ciento es de residuos de materiales potencialmente reciclables, según el Programa de Reciclaje de las instituciones de educación superior. La cantidad de basura que llega al día, para hacerse una idea, corresponde a mil elefantes o a un edificio de 17 pisos.

Bucaramanga, la llamada “ciudad bonita”, está distante de serlo, a juzgar por las cifras de la Empresa de Aseo de Bucaramanga: las alarmas sonaron cuando las autoridades se percataron de que la ciudad recibía unas 800 toneladas diarias de basura procedente de doce municipios de Santander. Eso, sumado a las cerca de 400 toneladas que produce la ciudad a diario y que van a parar a botaderos a cielo abierto, ponen en alerta a la ciudad que, al contrario de otras, ve bajar sus promedios de basuras en la temporada de fin de año. Bucaramanga se suma así a otras cinco capitales (Popayán, Riohacha, Leticia, Quibdó e Inírida) y 29 municipios que no cuentan con un lugar fijo para disponer de sus basuras, y que no se afectan seriamente por la llegada del turismo.

La buena noticia es que entre el 70 y el 80 por ciento de la basura producida es reciclable, pero la mala es que el país a través de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico no ha expedido normas que estimulen su aprovechamiento y reciclaje. En Colombia a la fecha solo se recupera el 10 por ciento de los residuos sólidos, aunque, por fortuna, sí se da al menos el 52 por ciento de la recuperación del papel gracias a la labor de los recicladores.

En definitiva, el turismo de fin de año podría ser respetuoso con el medio y con las personas y, a pesar del impacto, reducir al máximo las emisiones contaminantes que genera.

Políticas, ecotasas, manejos adecuados y previsión, pueden ayudar a mitigar las fluctuaciones en la producción de desecho durante las vacaciones.

Llegó la temporada... de las basuras

María Clara Valencia/ especial para Catorce6.

Durante las vacaciones de diciembre, Cartagena se llena turistas. El sol y el mar atraen miles de personas, nacionales y extranjeros, hacia la playa. Pero cada viajero, además de su entusiasmo, trae nuevos desechos a las ciudades.

Según cifras del Ministerio de Comercio, en diciembre de 2011, 56,9 por ciento de los viajeros nacionales y 75 por ciento de los internacionales se movilizaron por ocio, principalmente a Bogotá, Cartagena y Medellín.

En cada uno de los lugares que reciben multitudes en esta temporada se deben armar planes de contingencia para que los cúmulos de alegría navideña no se conviertan en montañas de basura incontrolable.

En Cartagena de Indias, segundo destino turístico nacional después de Bogotá, normalmente 377 personas se encargan de hacer barrido manual por las calles. Durante las fiestas de final de año el personal aumenta en un 25 por ciento. Así, se incrementa la frecuencia de barrido.

Se calcula que en un día corriente los cartageneros generan 550 toneladas de desechos, pero al llegar la temporada de turismo la basura aumenta a 700 toneladas. Según Óscar Osorio, gerente operativo de Pacaribe (una de las empresas de aseo de la ciudad), el peso, sin embargo, no refleja la magnitud del incremento de basuras, pues en esta época se vende mucha comida rápida que deja envases desechables de poco peso pero mucho volumen cerca a las playas.

Por eso, la gran mayoría de ese 25 por ciento de personal adicional que trabaja durante la temporada va a esa zona (y en especial al centro histórico), porque es el área de mayor afluencia. Las otras áreas, alejadas del mar, se atienden de forma normal.

Todos estos residuos van a parar al relleno sanitario Parque Ambiental Loma de los Cocos, ubicado en la variante Mamonal Gambote, a las afueras de la ciudad.

Pese al incremento en ‘pie de fuerza’, el control de las basuras en la ciudad amurallada sigue siendo un reto, principalmente por el poco respeto de la ciudadanía y de los turistas que no identifican las canecas. A eso se suma la venta ambulante, vinculada a la enorme pobreza de la ciudad, que, sin control, va dejando desechos por doquier. “Las obras de recuperación que se están llevando a cabo en las plazas y espacios públicos también influyen en esto, porque han obligado a los vendedores estacionarios a convertirse en ambulantes”, establece Osorio. Así mismo, explica que por ser una ciudad con altos índices de pobreza, muchos viven de trasladar basuras, y por eso la gente las pone en puntos que no les corresponde.

Reconoce, por otro lado, que al sector turístico le faltan canecas, y que aún la administración no ha definido qué tipo se puede usar en sectores como el centro histórico para no dañar el patrimonio.

Tips para el manejo de basuras en sitios turísticos

Para Hoteles y Restaurantes:

-Ya que los residuos de los restaurantes y hoteles tienen un alto porcentaje de materia orgánica, se pueden implementar estrategias de separación para el posterior tratamiento a través del compostaje.
-En caso de existir plantas de tratamiento de aguas residuales, los lodos que se generan pueden ser mezclados con la materia orgánica proveniente de los residuos sólidos para elaborar compostaje; este puede usarse para mejorar el suelo de jardines.
-Establecer para las temporadas vacacionales programas de reciclaje con separación diferenciada en los puntos más turísticos y promover centros de acopio en las zonas urbanas, con el fin de alivianar la carga que venga de zonas turísticas.
-Es necesario hacer estudios especializados sobre manejo de residuos sólidos en sitios turísticos que sean financiados por el mismo sector turístico, para así llegar a definir los mejores sistemas de manejo de basuras.
-Recuerde: entre más aseado sea un lugar, más volverán los turistas.

Para turistas responsables:

-No botar basura en playas, bosques, fuentes hídricas, ni en ningún lugar que no sea la caneca. En zonas de reserva devolverse en lo posible con la basura que se genera.
-Reducir la cantidad de basura que generamos en las vacaciones comprando productos que contengan menos empaque. Comprar productos en cantidades grandes o productos que se puedan volver a llenar.
-En vez de comprar productos desechables, reusar, comprar productos que se pueden lavar y usar otra vez. Buscar otros usos para las cosas que tal vez pensamos tirar a la basura. El icopor no es una buena opción.
-Ante la inminencia de compras en la temporada decembrina, llevar al mercado o supermercado bolsas de malla o lona, o canastas, para evitar el uso excesivo de bolsas de plástico.
-En lo posible llevar a los paseos pilas recargables.

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