Viernes, 3 Julio 2020

Hoy en día las empresas colombianas tienen mayor claridad sobre la relación de los recursos naturales con sus negocios. En cinco años son bastantes los esfuerzos e iniciativas de autogestión ambiental en varios sectores del país. Balance de lo que ha pasado en materia de sostenibilidad y competitividad en el quinquenio.

» Redacción / Catorce6

Hace cinco años era muy popular tener un sistema de gestión como una ISO 14001; hoy en día las empresas –impulsadas ya por decisiones corporativas autónomas, por el mercado o por la normativa– han evolucionado hacia departamentos de sostenibilidad. Independiente de la motivación, es claro que las organizaciones actualmente tienen una visión más amplia y el tema ambiental ha pasado a ser parte de los negocios.

Según Carlos Herrera, vicepresidente de Desarrollo Sostenible de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, “el desarrollo sostenible es una necesidad estratégica, un riesgo en un sistema y una oportunidad de nuevos negocios. Es una necesidad porque no solamente es el cumplimiento sino que el deterioro de los ecosistemas puede afectar el mundo de los negocios de muchas maneras. Esto significa menos recursos, más caro el acceso a ciertas cosas y más riesgo para los consumidores”.

Por lo tanto, los empresarios han empezado a medirse más y a saber cuál es su desempeño: ahora cuentan con una capacidad institucional más fuerte, además de departamentos oficiales, asesores externos y profesionales con una preparación adecuada en gestión ambiental.

EL DESARROLLO SOSTENIBLE, CADA VEZ MÁS EN EL CENTRO DE LOS NEGOCIOS

Así mismo, las empresas cada vez tienen más claro que sus recursos naturales son realmente la base de su negocio y de la estabilidad en muchas regiones, y por eso se han enfocado en trabajar con su entorno y con la comunidad. Por ejemplo, en el Valle del Cauca hay experiencias como la que realiza Asocaña y sus ingenios afiliados con la recuperación de las cuencas hidrográficas. A través del ‘Fondo Agua por la Vida y la Sostenibilidad’, desde octubre de 2009 hasta el 31 de octubre de 2011 se invirtió un total de $6.242.641.158 para cofinanciar 20 proyectos en las cuencas hidrográficas. Estos proyectos han beneficiado a 428 familias, es decir a 2.140 personas, y se ha logrado la reforestación, conservación y protección de 3.225 hectáreas.

Sin embargo, este no es el único ejemplo. En otros lugares del país hay empresas que están implementando prácticas y tecnología de producción más limpia, como es el caso de varias curtiembres en Risaralda, que tienen todos los permisos y autorizaciones, entre ellos la norma ISO 14001; debido a estas buenas prácticas compiten con sus productos terminados en mercados como el canadiense. Igual ocurre en el Quindío, donde la María, un grupo de pequeñas empresas de curtiembres que se unieron para construir una planta de tratamiento y contrataron una asesoría integral en los temas de producción más limpia.

La búsqueda de las empresas colombianas ha llegado a incorporar los índices de sostenibilidad de los mercados de valores globales. Tal es el caso del 38 Grupo Nutresa, el grupo Inversiones Suramericana y Ecopetrol, empresas que entraron al ‘Dow Jones de sostenibilidad’, uno de los indicadores globales más exigentes del mundo que mide múltiples variables del desempeño en materia de sostenibilidad y los lleva a indicadores financieros.

Pero, sin duda, el sector líder históricamente en el tema de gestión ambiental es la industria del papel y cartón, que en los últimos cinco años ha profundizado la recolección de papel. “La primera planta que se hizo en el país fue en el Valle del Cauca, luego de la Segunda Guerra Mundial”, comenta Herrera.

Muchas de las empresas de papel que están afiliadas a la Andi tienen tecnología para usar papel reciclado. La Cámara del Papel habla de al menos 600 mil toneladas al año de papel reciclado al año, lo que significa que el nivel de papel reciclado en Colombia es bastante alto.

Una de las ciudades líderes en la gestión ambiental es Bogotá. La capital colombiana en los últimos cinco años trabajó de la mano con el sector privado para lograr niveles de excelencia y de concientización en pro de un mejor ambiente. De esta manera, de la mano de la autoridad ambiental, el sector industrial de la ciudad se metió aún más en la era de las tecnologías limpias y amigables con el medio ambiente.

Hoy en día, luego de implementar una estrategia que buscó combinar “la zanahoria y el garrote”, podemos afirmar que el sector industrial de Bogotá se encuentra asumiendo el “cuento” del desarrollo sostenible. Así lo manifiesta Juan Antonio Nieto Escalante, exsecretario Distrital.

A través de los programas de autogestión ambiental, como fueron las Zonas Piloto de Recuperación Ambiental, ZOPRA, las Zonas Ambientalmente Competitivas, el Programa de Excelencia Ambiental, PREAD y ACERCAR, se vincularon 1.575 empresas comprometidas con el desarrollo sostenible.

Con estos programas se evitó que más de 667.503 m3 de vertimientos llegaran al río Bogotá. Se registraron ahorros importantes de energía de más de 1.270.000 GJ, lo que equivale a un consumo anual de una población de 443.188 habitantes – población aproximada de una localidad como la de San Cristóbal en Bogotá– y se evitó que alrededor de 34.815 toneladas de residuos sólidos fueran dispuestas en el relleno sanitario Doña Juana.

Medellín no se queda atrás: desde el 2008 desde la Secretaría de Ambiente se trabaja con producción más limpia a nivel empresarial, industrial y de transporte. De acuerdo con Carolina Piza, profesional en el Programa de Producción Más Limpia de la Secretaría, “desde que inició este Programa al 2011 tenemos 115 industrias y 44 empresas de transporte que han incorporado la gestión ambiental.

Estas empresas están ubicadas en la comuna 15, en el sector de Guayabal; es la zona donde se encuentran la mayoría de industrias en Medellín”.

Piza agrega que en general industrias, especialmente las del sector textil, han cambiado sus calderas, la forma de combustibles y la materia prima de sus procesos productivos para disminuir la contaminación. Este nivel de descontaminación se demuestra, puesto que en Medellín hay una estación de calidad y según los resultados se ha disminuido la concentración de material particulado. En el 2008 tenía una concentración en la zona de Guayabal de alrededor de 73 partes por millón y en el 2012 se llegaron a 53 partes por millón.

De igual manera, en Cartagena las industrias se han organizado en la Fundación Mamonal, que busca el desarrollo no solo social sino también ambiental. Según Rafael Vergara, abogado especializado en derecho público y exdirector de Medio Ambiente de Cartagena, “las empresas de este sector tuvieron el primer convenio de producción más limpia que se hizo en el país; este arrancó en 1995. Esto llevó a que las empresas del Mamonal se volvieran líderes con equipos preparados para reaccionar frente a problemas ambientales que pudieran afectar la bahía”.

No obstante, Vergara señala que aún falta por mejorar el desempeño ambiental de las pequeñas y medianas industrias de Cartagena, sobre todo las que están ubicadas en el sector del Bosque, que generan impactos al sistema de alcantarillado y a la misma bahía.

Aunque algunas empresas, y en general la ciudadanía, tienen una mayor apropiación de los temas ambientales, las sanciones hoy en día son mínimas frente a las violaciones que se producen. Pese a esto, si las empresas quieren tener una mayor competitividad deben incorporar los temas de desarrollo sostenible. Estas iniciativas –que abundan en el país– también han demostrado una evolución. Ahora los aspectos de medio ambiente se están mirando articulados a los aspectos sociales. Algunos expertos dicen que es una nueva frontera que está apareciendo. Hace apenas tres décadas el medio ambiente abordaba fundamentalmente los aspectos sanitarios, de vertimientos y residuos; luego se amplió la agenda hacia la protección de los ecosistemas. Hoy en día se articulan las variables social, ambiental y económica como los tres componentes de la sostenibilidad. Herrera concluye que “eso pasa con la sostenibilidad, cada día la agenda se vuelve más amplia y diversa… ese es el reto”.

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