Jueves, 23 Noviembre 2017
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Por Cecilia Rodríguez González-Rubio
Presidenta de Catorce6

La catástrofe en Mocoa nos está revelando de manera magistral muchas cosas.

Tal vez la más importante de esas revelaciones es la necesidad de que el POT si sea el instrumento de organización y de ocupación del territorio, que incorpore lo rural y urbano con la misma importancia y que en la concertación con las CAR queden las determinantes ambientales. Pero no solo para que exista sino para que cumpla su función.

Hacer el POT o EOT en un municipio pequeño no es nada fácil. Lo fácil es juzgar a los funcionarios después de una catástrofe. Esta obligación de ley hace que en muchos municipios hayan adoptado su POT sin mucho rigor. Las instancias que deben revisarlos como los Consejos Territoriales de Planeación y los Concejos Municipales en esos municipios pequeños, no le agregan valor a tan importante instrumento de planificación. La concertación de los mismos en las CAR aporta muchos elementos técnicos si se hace con rigor. En un principio muchos municipios entendieron los POT como un formalismo, pero hoy ha quedado clara su importancia a pesar de que siguen muchos sin ser ajustados como es el de Mocoa que lleva ya 15 años sin revisión.

El germen de la ineficacia de la planeación está en que los alcaldes y concejales en la mayoría de los municipios pequeños llegan pensando en el presupuesto y la contratación. En muchos casos conocen los instrumentos de planificación y sus responsabilidades como mandatarios pero poca atención les ponen. En otros casos desconocen estos instrumentos y creen que llegan a la Alcaldía solo a ejecutar el presupuesto. Hacen sus componendas con los Concejales y por supuesto con la Contraloría Municipal. Un sistema corrupto desde su origen.

El Alcalde José Antonio Castro Meléndez se desempeñó como Coordinador de Proyectos Territoriales en DNP y la ESAP, no se entiende por qué no se había actualizado el POT con un experto en gestión territorial.

La alerta no es sólo para Mocoa, es para más de 380 municipios en los que se ha advertido la posibilidad cercana de emergencias, pero también para las Car que deberían darse a la tarea de exigir a los municipios el ajuste pero también las medidas para que se cumplan. Sólo hace dos ediciones Catorce 6 advirtió de la alta probabilidad de ocurrencia de una catástrofe por construcciones en zonas de alto riesgo en Soacha a sólo 30 min de Bogotá y las autoridades siguen mirando para otro lado.

El Gobierno Nacional no debería esperar otra emergencia para forzar los ajustes y las medidas necesarias para su cumplimiento. No se puede terminar este cuatrenio presidencial sin que todos los POT estén correctamente formulados, incorporando además de lo urbano lo rural para así asegurar modelos municipales sostenibles.

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