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EDITORIAL No.2

6 Noviembre 2007 881 lecturas One Comment

TURISMO Y CARBÓN

CECILIA RODRÍGUEZ GONZÁLEZ-RUBIOPara entender la colisión que hay en Santa Marta y Cartagena entre turismo y carbón tenemos que mirar varias actuaciones estatales desarticuladas entre sí.Están el Conpes de expansión portuaria de principios de los noventa, las concesiones mineras y portuarias otorgadas en distintos tiempos de las ultimas décadas, los POT de los municipios correspondientes, algunas licencias ambientales concedidas en el pasado, y la falta de autoridad para el cumplimiento de la norma de calidad de aire que resulta nocivo para la salud humana. El análisis nos permite identificar que esta mezcla de competencias públicas y diversidad de responsables, bajo un marco legal minero y portuario carente de la dimensión ambiental, no permite la adecuada planeación de un desarrollo sostenible, el cumplimiento del objetivo de la superación de la pobreza, ni la conservación de los recursos naturales. El conflicto en cuestión refleja con claridad el desorden estructural en los usos del suelo que padece Colombia, en detrimento de sus recursos naturales.

Vemos muchas concesiones portuarias, las cuales sin duda se otorgaron sin considerar las demás actividades de las zonas, ni la logística requerida para la carga que manejarían. Por ello el desarrollo ferroviario tampoco ha sido coherente con las necesidades de las facilidades portuarias. Por ejemplo, ¿por qué a Puerto Bolívar no se lo aprovecha más? Este puerto maneja buques de gran calado con un sofisticado sistema de cargue, pero se requerirían varias cosas, entre ellas mayor capacidad ferroviaria, la anuencia de los actores y quizás inversión estatal. Es sorprendente que los puertos en la zona del aeropuerto de Santa Marta manejen casi el mismo volumen de carga que Puerto Bolívar, pero a punta de barcazas porque las profundidades necesarias están a más de dos kilómetros de la costa. Además, el transporte desde las minas se da con el uso de tractomulas y a través, entre otros, de un ferrocarril que tiene el trazado de principios del siglo XX. Esta zona tal vez fue escogida como de uso portuario en los documentos Conpes y en el POT de Santa Marta, para proteger de esa actividad a las bellísimas bahías hacia el norte de la ciudad y evitar la presión al parque Tayrona.

Aunque hay otras versiones, como que fueron escogidas por cabildeo de algunos propietarios de esas tierras que las querían vender a mejor precio. En todo caso, el departamento del Magdalena es una gran potencia en biodiversidad.

La otra pregunta obligada es ¿por qué al río Magdalena y a la zona portuaria de Barranquilla no se les aprovecha más? La respuesta es que cada empresa quiere su propio puerto, en razón de los precios y la disponibilidad para el uso de la infraestructura portuaria. Cuando el expresidente Gaviria cerró enhorabuena Colpuertos y definió el nuevo marco legal, se inició un período de otorgamiento de muchas concesiones y licencias, pero bajo el lente de una economía más pequeña y poco conectada. Hoy, nos encontramos en las ligas mayores del carbón pero estamos frente a derechos ya adquiridos.

Lo mismo sucedió en materia ambiental: en el período de efervescencia portuaria, se otorgaron licencias ambientales, de las cuales algunas generan inquietudes.

De todas maneras, el otorgamiento de una licencia ambiental no puede ser el último eslabón en un proceso de expansión económica. La mirada ambiental siempre debe estar presente en todas las funciones de las autoridades económicas, mineras, portuarias y ferroviarias de manera previa. Si no se hizo antes, es la oportunidad de hacerlo, para mirar integralmente nuestras necesidades de superación de la pobreza y las obligaciones ambientales que son imperativas en un país megadiverso como el nuestro, así toque renegociar esos derechos ya adquiridos, so pena de agregarle más conflictos a una nación que no aguanta otro.

PREMIO

Al cierre de esta edición conocimos la noticia de que nuestro jefe de redacción, Andrés Rosales García, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2007 a la Mejor Investigación por el especial “Colombia busca sus muertos”, realizado junto con nueve colegas más del diario El Tiempo donde trabajó hasta el mes de junio cuando entró a formar parte del equipo de Catorce 6o. A Andrés y a los colegas de ese diario, nuestras sinceras felicitaciones.

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One Comment »

  • Jamer Londoño said:

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